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El referéndum unilateral pierde apoyos frente a la consulta acordada

    • La mitad cree que no habrá plebiscito, y de esta, un 21%, que se suspenderá la autonomía

El pesimismo sobre la viabilidad del proceso independentista no deja de crecer, hasta el punto de que sólo un 5% de los consultados por GAD3 cree que, a corto plazo, el desenlace inmediato del conflicto pueda desembocar en la independencia de Catalunya. Además, y aunque se mantiene un apoyo del 75% de los catalanes a la convocatoria de un referéndum para decidir sobre el futuro de Catalunya en España (si bien sube del 20% al 24% la tasa de los que se oponen), cae la cifra de los que apuestan por una consulta unilateral, que pasa del 37%, en enero, al 29%, ahora, entre aquellos que defienden su celebración. Y, paralelamente, aumenta en casi siete puntos (del 59,1% al 66%) el porcentaje de quienes consideran que el referéndum sólo debe celebrarse si es de manera acordada con el Gobierno central. Lo significativo de esta postura es que la comparten un 75% de los votantes del PDECat y un 50% de los de Esquerra.

De hecho, sólo entre los electores de la CUP son mayoría (un 68% frente al 32%) quienes apoyan la celebración de una consulta unilateral. El problema con los anticapitalistas es que se han convertido en un socio problemático. Más del 70% de los catalanes –ocho puntos más que en enero– consideran que la CUP no es el socio adecuado para llevar adelante el proceso soberanista. Y esa desconfianza se extiende a los votantes del gobierno de Junts pel Sí: un 71% de los electores del PDECat y un 66% de los de ERC descartan que la CUP sea el socio idóneo.

El pesimismo sobre el desenlace del proceso a corto plazo se aprecia en otros indicadores muy elocuentes. Por ejemplo, menos del 30% de los catalanes confía aún en la apertura de un proceso de negociación entre la Generalitat y el Gobierno central para encontrar una salida al actual conflicto territorial. En cambio, casi el 50% se muestra convencido de que la consulta no llegará a celebrarse y de que el paso siguiente para un 29% de ellos será la convocatoria de elecciones, mientras que para el 21,1% restante la prohibición de la consulta se acompañará de la suspensión de la autonomía.

Sólo un 30% confía aún en que el proceso dará pie a una negociación del Govern con Madrid

Estas previsiones no son más optimistas entre los votantes soberanistas. Sólo un 24% de los electores del PDECat confía en la apertura de un proceso negociador con el Gobierno central, y una cifra algo mayor (del 28%) se registra entre los de ERC. Pero en lo que respecta a la independencia como desenlace, únicamente el 16% de los votantes de Puigdemont, el 9% de los de Junqueras y ninguno entre los de la CUP prevé la ruptura con España como una opción a corto plazo. Por el contrario, un 44% de los electores del PDECat, el 52% de los de ERC y el 95% de los de la CUP ve como posibilidad la prohibición del referéndum y el adelanto electoral o incluso la anulación de la autonomía de Catalunya.

Esta sombría expectativa se sustenta sobre el hecho de que un 58% de los consultados se muestra convencido de que el Gobierno catalán llevará hasta el final el referéndum unilateral. Y ahí los votantes soberanistas expresan una amplísima convicción. En torno al 75% de los electores del PDECat y la CUP y un 90% de los de ERC están seguros de que el Govern llegará hasta el final.

Al mismo tiempo, el pesimismo y la desconfianza se alimentan de otras percepciones negativas sobre el comportamiento de los actores del conflicto. Concretamente, la actitud del Gobierno central sigue despertando un extendido recelo, que alcanza al 80% de los catalanes en lo que respecta a la operación diálogo y a un posible cambio de actitud del Ejecutivo de Rajoy frente al conflicto con Catalunya. Esta percepción está tan consolidada que incluso entre los votantes del PP y de Ciutadans son mayoría (en torno al 60%) los que creen que el Gobierno del PP no ha cambiado su política hacia Catalunya.

Y la misma desconfianza –si bien en una magnitud más suavizada, ya que alcanza sólo al 60%– se manifiesta ante las promesas del Gobierno central en materia de inversiones. Sólo un 24,5% de los catalanes cree que el Ejecutivo cumplirá el plan que ha presentado para Catalunya, una percepción que únicamente es mayoritaria entre los votantes de Cs (casi el 60%) y del PP (53%). Pero incluso un tercio de los votantes populares y más de la mitad de los socialistas o de la confluencia de izquierdas ponen en duda que se cumpla lo prometido por Rajoy. Y el escepticismo alcanza a entre el 80% y el 90% de los votantes soberanistas.

Las expectativas sobre el desenlace del proceso soberanista son algo más optimistas a medio y largo plazo, ya que en ese horizonte más de un 28% de los consultados prevé una interpretación de la Constitución más favorable para los catalanes (junto a un nuevo sistema de financiación para Catalunya), y otro 19% confía incluso en una reforma constitucional que reconozca las demandas catalanas. De hecho, más del 19% augura la independencia de Catalunya a medio plazo y sólo un 17% considera que el proceso podría acabar sin cambios en el autogobierno (mientras otro 17% no sabe a qué atenerse).

Por recuerdo de voto, las expectativas son bastante diversas. Entre los electores de los partidos de ámbito estatal –desde el PP al PSC o Ciutadans–, las cifras de quienes prevén la independencia de Ca­talunya a medio plazo son minúsculas (de un 3% en el caso de los votantes de Si que es Pot). En cambio, entre los electores soberanistas la independencia como opción viable de futuro alcanza al 36% de los ­seguidores del PDECat y a la mitad de los de Esquerra y los de la CUP.

La incertidumbre ante el final del proceso se ve alimentada también por las dudas y las divisiones sobre las condiciones que hagan posible el diálogo entre Madrid y Catalunya. Así, por ejemplo, la inhabilitación del expresidente Mas y de los exconsellers Homs, Ortega y Rigau constituye un obstáculo para el diálogo, a juicio del 49% de los consultados, aunque no lo ve así un 42% de los catalanes. Y lo mismo ocurre con la estrategia del Govern para facilitar una salida negociada al conflicto: casi un 45% cree que la Generalitat debería congelar el proceso soberanista y aceptar una negociación sin condiciones previas, pero otro 45% rechaza esa opción.

Más del 70% de los votantes del PDECat rechazan que la CUP sea el socio adecuado

Obviamente, la mayoría de los votantes soberanistas ve las inhabilitaciones como un obstáculo considerable (aunque más del 40% de los seguidores de ERC y la CUP no las considera un impedimento insalvable). Y lo mismo ocurre con res­pecto a la estrategia del Govern. Ahí, un abrumador porcentaje del electorado soberanista (del 70% al 85%) ­rechaza congelar el proceso para ­facilitar el diálogo, en contraste con la posición favorable del resto de los votantes (incluido el 56% de los de Catalunya Sí que es Pot).

Sin embargo, la fisura más visible entre la ciudadanía catalana se observa ante la exigencia de cumplir la ley como un requisito compatible con el diálogo. En este caso, un 41% cree que el Gobierno central debería mantenerse firme en la exigencia del cumplimiento de la ley, mientras que casi un 52% opina lo contrario. Y por recuerdo de voto, la división no puede ser más elocuente: entre el 75% y el 90% de los votantes del PSC, Cs y PP defienden el cumplimiento de la legalidad vigente, frente a un 60% de los electores del PDECat, un 68% de los de Sí que es Pot y un 90% de los de Esquerra y la CUP, que rechazan la exigencia del cumplimiento de la ley como requisito para dialogar.

En este contexto de incertidumbre y polarización, el apoyo a la independencia en un referéndum legal vuelve a ponerse visiblemente por delante del voto de rechazo, aunque en una magnitud (2,2 puntos) que aún permite hablar de un empate técnico. Sobre todo en contraste con las magnitudes del sondeo de hace casi un año, cuando el voto a favor de la ruptura con España superaba el 48% de los consultados y el voto en contra reunía a poco más del 35%. La estimación actual incluye, además, un incremento de quienes no acudirían a votar, que superan el 9% y suponen tres puntos más que en enero pasado.

Como casi siempre, uno de los aspectos más llamativos de esa correlación es el comportamiento de los distintos grupos de votantes. Entre el electorado soberanista las proporciones son bastante previsibles: entre el 80% y el 90% de los votantes de Puigdemont y Junqueras votaría a favor, aunque un 16% de los de la CUP lo haría en contra. Y entre los restantes electores, destacan el 14% de los votantes de Cs, el 18% de los del PSC y el 35% de los de CSQP que se pronunciarían por la independencia. Parece evidente que en los referéndums siempre hay un amplio margen para la sorpresa.

Pugna negociadora entre Junqueras y Puigdemont

¿Quién puede liderar una teórica negociación con el Gobierno central durante el proceso soberanista? Esta pregunta de ficción política, pero que conecta con el anhelo de la mayoría de los catalanes, ofrece una respuesta muy ajustada entre las dos principales figuras del Gobierno catalán de Junts pel Sí. Un 36,5% de los consultados por GAD3 señala al vicepresidente Oriol Junqueras, mientras que un 33,4% se inclina por el presidente Puigdemont. Un 10% preferiría a otro y un 20,1% no se pronuncia.

Entre los distintos grupos de votantes, Junqueras es el preferido por los electores del PP, CSQP, Ciutadans, la CUP y, por supuesto, Esquerra (en este caso, por un 54% frente al 34%). Puigdemont, en cambio, registra un empate entre el votante socialista y es el preferido en una proporción de 4 a 1 entre el elector del PDECat.

La encuesta ofrece también algunas pistas sobre las preferencias de los catalanes en una hipotética negociación abierta a distintas opciones. Y en ese grupo, la reforma de la Constitución española para reconocer las demandas de los catalanes es la solución que cuenta con mayor apoyo (47,7%, seis puntos más que en enero pasado), mientras que la independencia sólo sería la idónea a juicio del 20,5% de los catalanes (tres puntos menos). De hecho, la reforma constitucional sería una fórmula aceptada por más del 40% de los votantes del PDECat o de ERC. A gran distancia quedan una interpretación distinta de la actual Constitución (14,9%) o el mantenimiento del statu quo (8,6%).

http://www.lavanguardia.com/politica/20170416/421751405001/encuesta-convocatoria-referendum-independencia-catalunya.html

 

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