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El Govern se resigna dividido al fracaso del proceso independentista

El puente que une la Generalitat y la ‘Casa dels Canonges’ es el engaño arquitectónico más admirado del barrio gótico de Barcelona: ni es gótico ni del siglo XV. Pese a todo, es fotografiado en masa por turistas convencidos de que es auténtico. El palacete de los ‘Canonges’, sala de reuniones puntual del president de la Generalitat, acoge desde marzo también otro tipo de representación. En él se han llevado a cabo en un mes tres cumbres destinadas a salvar la unidad del Govern de Junts pel Sí (JxSí). Como sucede con el puente, sólo los más convencidos creen que la unidad soberanista es auténtica. Mientras tanto, unos partidos divididos y enfrentados trabajan para estar preparados ante la hipótesis del fracaso del ‘procés’.

Los socios del Govern -PDeCAT yERC- han evidenciado en los últimos días que las desconfianzas entre ambos están en su punto álgido. Tanto que los aparatos de ambas formaciones se posicionan para el día después de un ‘procés’ cuyas flaquezas se han agrandado esta semana por la falta de apoyos internacionales al referéndum –el último rechazo ha sido el de EEUU– y la presión de la Fiscalía y elTribunalConstitucional (TC).

El efecto de la presión judicial se ha traducido en que ningún miembro del Govern ha firmado aún ninguna orden ejecutiva vinculada al referéndum tras recibir las advertencias del TC, la última esta misma semana. Los consellers temen ser inhabilitados como ya ha sucedido con el ex president Artur Mas y los ex consejeros Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs por la consulta soberanista del 9-N.

Ante el bloqueo del Govern, neoconvergentes y republicanos se preparan para la pelea electoral bajo una máxima que nadie ha olvidado pese a 15 meses de gobierno conjunto: son socios circunstanciales, pero rivales políticos naturales.

La última evidencia de que se trabaja en la siguiente pantalla la ha ofrecido el PDeCAT.A inicios de semana se supo que la dirección ha pedido a sus diputados que rompan la disciplina de voto de JxSí en determinados aspectos -salud o educación- para marcar perfil propio frente a ERC y distanciarse de la CUP. Mayor revuelo han generado las palabras de su ‘número 2’ ,David Bonvehí, quien sostuvo en una cena privada con alcaldes que «si el proceso ha sido un desastre, tendremos que poner a alguien autonomista». Es decir, renunciar a la independencia y regresar a la etapa anterior a 2012, cuando arrancó el ‘procés’.

Las palabras de Bonvehí, reveladas por Catalunya Plural, motivaron ayer las críticas de ERC, cuyo portavoz, Sergi Sabrià, acusa a la dirección del PDeCAT de «estar más pendientes del partido que del país» y de trabajar para «marcar perfil» electoral en vez de centrarse en la celebración del referéndum. Desde ERC, sin embargo, también se han hecho esta semana gestos para afianzar un electorado independentista que, según las encuestas, les daría la victoria en unas nuevas elecciones autonómicas.

Según pudo confirmar ayer Catalunya Informació, desde el círculo de Bonvehí se apunta a la propia ERC como autora de la filtración de la polémica grabación, concretamente a la portavoz de ERC en el ayuntamiento de Manresa, Mireia Estefanell, y al excandidato republicano en la capital del Bages, Pere Culell.

A esa lectura responden las revelaciones que la secretaria general de ERC, Marta Rovira, hizo el martes en una entrevista enRac1. La republicana explicó que desde el Palau se contempla la idea de contratar a desempleados para trabajar durante el referéndum. Un anuncio que, según confirmaron fuentes republicanas, fue «estudiado» y no fruto de una indiscreción de la número 2 del partido. El objetivo de ERC es evidenciar ante el votante independentista que, al contrario que elPDeCAT, ellos serán los últimos en bajarse del tren del referéndum, aunque entre sus cálculos esté ya el del descarrilamiento.

La tensión en JxSí y en el seno del soberanismo salió a escena en cuestión de minutos. La portavoz del Ejecutivo,Neus Munté (PDeCAT), desautorizó en rueda de prensa a Rovira. También lo hicieron las principales entidades independentistas -ANC y Òmnium-, aunque no la criticaron por la propuesta, sino por enseñar las cartas con las que el soberanismo aspira a celebrar el referéndum.

Los desencuentros en público de esta semana han minado los esfuerzos del president de la Generalitat, Carles Puigdemont, por mantener prietas las filas. Algo que ha intentado a través de las tres reuniones convocadas en la Casa dels Canonges el 6 de marzo y a inicio de esta semana.

El lunes el president convocó sólo a los consellers del PDeCAT para «confesarles» sobre si están dispuestos a asumir las consecuencias de firmar las órdenes del referéndum, según explicaron fuentes conocedoras de la reunión. Ninguno de los presentes rechazó seguir adelante, aunque las posturas se mantienen donde estaban, con bandos diferenciados. Los que mayores pegas presentan son el conseller de Cultura,Santi Vila; y el titular de Interior,Jordi Jané, quien insiste en cada cumbre que los Mossos d’Esquadra no pueden desobedecer las leyesespañolas. Puigdemont abrió el lunes la puerta de salida del Govern a los consellers que no quieran seguir adelante.

El martes por la tarde el president convocó una nueva reunión, esta vez menos discreta y destinada a reforzar el frente soberanista en su totalidad. Acudieron todos los implicados en el procés, entre ellos el vicepresidente, Oriol Junqueras, y miembros de la CUP. También acudió la presidenta del Parlament,Carme Forcadell, quien también está imputada por desobediencia y prevariación. Todos salieron convencidos de la necesidad de escenificar una unidad que, como el balcón gótico de la Casa los Canonges, no es lo que parece.

http://www.elmundo.es/cataluna/2017/04/14/58efc320e2704efd7c8b4629.html

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