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Albert Rivera exige reformas a Rajoy para facilitar su investidura

El líder de Ciudadanos le reclama un proyecto para la regeneración democrática a cambio de su abstención

Rajoy acude sin propuestas concretas a sus citas con Rivera y Sánchez

Orejas bien abiertas. Es la consigna en Ciudadanos de cara a la reunión de hoy conMariano Rajoy. Albert Rivera acude al encuentro dispuesto a escuchar el proyecto para España que tiene en mente el presidente del Gobierno en funciones. El calado del cambio, las reformas y la predisposición a la regeneración que muestre Rajoy determinarán el posicionamiento de Ciudadanos de cara a una investidura. La posición de partida, la oficial, sigue siendo el «no» a Rajoy y el rechazo a una negociación bilateral con el PP.

Pero la reunión entre ambos líderes supone un punto de inflexión de cara al posicionamiento futuro. «Vamos con la idea de que no se pueden repetir las elecciones, que de una forma u otra debemos intentar desbloquear la situación», resumió ayer José Manuel Villegas, vicesecretario general de Ciudadanos y mano derecha de Rivera, que también ha manifestado que Ciudadanos «nunca será un obstáculo» para la investidura de Rajoy, lo que de facto supone abrir la puerta a una posible abstención.

Rajoy, por su parte, encara con mucha prudencia las dos reuniones que decidirán su continuidad en la Presidencia del Gobierno. Hoy se entrevista con Albert Rivera y mañana lo hará con Pedro Sánchez. Se trata de dos encuentros trascendentales, que alumbrarán un posible escenario de investidura.

La predisposición a negociar del líder del PSOE permitirá entrever si hay opciones de que Rajoy sea investido a finales de julio, como pretende, y también si el presidente en funciones aceptará esta vez el encargo del Rey y se someterá a la votación del Congreso. Pero, para llegar a este punto, primero es fundamental conocer cómo se desarrolla la cita entre el presidente en funciones y Rivera. Si concluye con cierto entendimiento, Rajoy dispondrá de más elementos para presionar al PSOE y avanzar hacia su abstención. Por eso, en el PP califican de muy importante este encuentro.

Los votos de Ciudadanos no permiten a Rajoy su investidura pero pueden suponer una razón más para apremiar al PSOE a negociar. De hecho, esto supone un cambio fundamental respecto de lo que sucedió en diciembre. El presidente renunció entonces a cerrar un acuerdo con Rivera que le otorgara más votos y más fortaleza negociadora ante el PSOE. Ahora sí parece decidido a enmendar lo que muchos en su partido y en distintos ámbitos políticos se interpretó como un error.

La reunión de hoy dilucidará dos cosas. Primero, si es viable reconducir la relación entre Rajoy y Rivera, en estos momentos muy deteriorada. Y segundo, si Ciudadanos está dispuesto a respaldar su investidura. Probablemente, una cosa llevará a la otra. El presidente acumula cuentas pendientes con Rivera. Al recuerdo de su pacto de investidura con Pedro Sánchez se suma que haya pedido políticamente su cabeza, como condición para un acuerdo. Esto, tras el desenlace del 26-J, se ha ido matizando pero aún así en el PP dan por hecho que Rajoy y Rivera tienen mucho de lo que hablar.

Para Ciudadanos la cita también es un punto de inflexión. Clave para el papel a desempeñar en un futuro próximo. Rivera acude con las manos vacías -no entregará a Rajoy ningún documento con propuestas-, los oídos abiertos -escuchará y en función de lo tratado decidir qué harán sus 32 diputados- y con los voltios bajados -su partido ha cesado la intensidad del veto a Rajoy, dejando de ser una prioridad-. La versión oficial es votar no a una investidura del candidato del PP, pero hace días que Ciudadanos prioriza la negociación de reformas al veto. Conscientes de este cambio, la aspiración del PP es conseguir un sí de Rivera a la investidura. En Génova no se conforman con la abstención.

El terreno podría estar abonado porque Rajoy ya no protagoniza las declaraciones de los miembros de Ciudadanos. Evitan el tema. «Ciudadanos siempre ha pedido limpieza y regeneración. No hay que entenderlas como un veto», dijo ayer Inés Arrimadas, una líder con gran peso en el partido. Asimismo, en rueda de prensa advirtió que cualquier eventual acuerdo debe incluir las reformas y los cambios que necesita España y precisó que, de lo contrario, su formación irá a la oposición, que ejercerá de manera «constructiva, seria y responsable».

Para C’s la abstención es una concesión posible, el sí parece más improbable. «La vía 169 (137 escaños del PP + 32 de C’s) está descartada, no va a existir», admiten a día de hoy fuentes de la dirección del partido. Eso sí, Rivera espera el movimiento del PSOE, consciente de que anunciar ahora un cambio de estrategia si los socialistas no ceden lo podría presentar como «muleta del PP».

«Si depende de nosotros en algún momento y si es necesario que demos un paso adelante lo daremos, porque terceras elecciones no va a haber», reflexionaba hace unos días un importante dirigente del partido próximo a Rivera.

Rivera está dispuesto a estudiar el proyecto para España que le proponga Rajoy, y en función del calado de las reformas que pretenda, moverse de su no. De hecho, esta misma semana, tras la cita con Rajoy, podría celebrarse una Ejecutiva del partido, que es quien debe fijar el sentido del voto final en una investidura. «Lo fundamental son las reformas, la regeneración democrática y que desbloqueemos la situación, que no se repitan las elecciones», dijo ayer en el Congreso José Manuel Villegas, vicesecretario general de Ciudadanos y mano derecha de Rivera.

Ciudadanos asume que no habrá mesa a tres PP-PSOE-C’s y sí un Gobierno en minoría de Rajoy. Desde esta perspectiva, Rivera está dispuesto a consensuar con Rajoy, o al menos negociar, el techo de gasto, el objetivo de déficit o los Presupuestos. Eso sí, Ciudadanos ve complicada una investidura en las próximas semanas.

El PP, en cambio, ni mucho menos la descarta. Aseguran que pretenden ser «prudentes» pero insisten en que «queremos rapidez». Fuentes populares indican que el resultado del Comité Federal del PSOE -“no” a Rajoy pero “no” también a unas terceras elecciones- ha sido el esperado. Todo lo fían a los avances hoy con Rivera y mañana con Sánchez. De manera muy estudiada el PP se mostró ayer algo más afable con Ciudadanos. El vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez Maillo, aseguró que a la entrevista con Rivera «le damos mucha importancia». «Le pedimos la misma actitud de diálogo que tuvo con el PSOE», añadió.

Con las reuniones de las próximas 48 horas y a falta de cuadrar antes del miércoles el encuentro con Francesc Homs, portavoz en el Congreso de la antigua Convergència, el PP da por finalizada la primera ronda de contactos. Después, comenzará la segunda fase en la que se hablará de «contenidos» y de «propuestas concretas», es decir, los aspectos en los que los populares están dispuestos a ceder. Ya avanzaron ayer que no cederán la Presidencia del Congreso. El PP convocará de nuevo a aquellos partidos «que hayan mostrado una actitud dispuesta a dialogar» para seguir avanzando en la negociación. Y si el PSOE se reitera en su no, insistirán. «Nosotros no nos rendimos», dijo Maillo.

El PP ve muy lejos al PNV y considera prácticamente «imposible» algún acuerdo con Convergència, sobre todo después de que hayan ratificado su apuesta por la independencia. Maillo reiteró ayer que «todo va a depender de la actitud del PSOE». Incluso la confirmación de si Rajoy acepta o no someterse a la investidura.

http://www.elmundo.es/espana/2016/07/12/578405d3ca4741cf1f8b45f5.html

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