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Alcaldes del PSC, ninguneados en su apoyo al 9-N

  • El PP lamenta que los socialistas no secunden en Barcelona una moción contra el proceso

JORDI RIBALAYGUE
GERMÁN GONZÁLEZBarcelona

Actualizado: 02/11/2014 04:03 horas

Ayuntamientos de importantes ciudades catalanas gobernados por el PSC se han quedado fuera de la organización del proceso participativo del 9 de noviembre pese a estar abiertos a colaborar con la Generalitat. Pocos de los grandes consistorios socialistas han ofrecido espacios al Govern para acondicionarlos para la consulta alternativa. No obstante, algunos de ellos han propuesto locales, aunque fuera de plazo.

La Administración autonómica posee equipamientos en esas ciudades, con lo que se ha dado por descontado que en ellas se emplazarán urnas. Así, el desvelo del Departamento de Gobernación de sumar alcaldías al llamado proceso participativo se ha centrado en localidades medianas y pequeñas en las que el Ejecutivo catalán carece de edificios. Los socialistas catalanes siguen mostrando fracturas, como demostraron en su apoyo a las mociones favorables al 9-N, que se aprobaron en casi todos los municipios catalanes.

En los consistorios en los que eran minoría, como La Garriga o Premià de Mar, su voto en contra no impidió que la moción prosperase. En otras localidades importantes, como Igualada, Olot o Figueras, votaron a favor; incluso en Badalona, gobernada por el PP, su apoyo permitió ratificar la propuesta. En algunos municipios, como Tàrrega o Sant Vicenç dels Horts -el pueblo en el que gobierna el líder de ERC, Oriol Junqueras-, los concejales del mismo Grupo Socialista han votado diferente.

En ayuntamientos importantes, los socialistas han secundado mociones tras modificar su contenido y pedir una consulta pactada. En los grandes consistorios del PSC aseguran que no han recibido ni petición de facilitar instalaciones ni instrucciones de cómo colaborar en caso de que el 9-N se celebre. Es la respuesta en la que coinciden Sabadell, Cornellà, Sant Boi, Rubí, Cerdañola y Blanes. Esa inconcreción cuadra con la maniobra de la Generalitat de no sellar un decreto de convocatoria ni plasmar indicaciones en documentos para así dificultar la impugnación que el Gobierno persigue.

Tarrasa (donde el PSC manda junto a ICV) se ha proclamado predispuesta a tomar parte de la organización, aunque el Ayuntamiento explica que desconoce los criterios de Gobernación para seleccionar los locales de votación e ignoran si el Govern requiere de sus servicios. También dice no tener notificación de cuáles son las sedes previstas para el 9-N, cuando ya pueden consultarse a través de internet. Idéntica imprecisión se repite en L’Hospitalet. En Granollers, el alcalde socialista, Josep Mayoral, ha reaccionado al saber los posibles colegios electorales sugiriendo incorporar dos inmuebles municipales más para cubrir los barrios más habitados. En el Consistorio contestan que el ofrecimiento no se efectuó antes porque la Generalitat no remitió ninguna solicitud y que se han enterado de los tres institutos que abrirían el 9-N por los medios de comunicación.

La alcaldesa de Santa Coloma y número dos del PSC, Núria Parlon, también declaró esta semana que se planteaba ceder una sala en el centro. Sin embargo, Gobernación confirma que da por cerrado el listado de 1.250 locales con mesas de votación, con lo que no atenderá más ofrecimientos. De hecho, el alcalde de Lérida, Àngel Ros, ha mantenido hasta ahora que, si el Ejecutivo catalán lo reclamaba, facilitaría centros cívicos en algunos barrios. El Ayuntamiento corrobora que la Generalitat no ha respondido a la invitación.

La permisividad del PSC con la votación no es ajena en Barcelona. El PP denunció ayer que los socialistas no apoyaron una moción presentada en los 10 plenarios de los distritos de la ciudad por lo que no se aprobó su propuesta de rechazar la votación y reclamar que se acaten las resoluciones del Tribunal Constitucional. El presidente del Grupo Municipal del PP en Barcelona, Alberto Fernández Díaz, lamentó que los socialistas no votasen a favor de la moción en los cuatro distritos de la ciudad en los que tienen mayoría, ya que de esa forma se hubiera rechazado el proceso participativo y se hubiera instado al alcalde, Xavier Trias, a no contribuir a su organización. «Barcelona es una ciudad abierta, integradora y plural y no una que divide al seguir los pasos de Artur Mas» dijo Fernández Díaz.

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