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ALGO SOBRE JUAN PABLO II, 2ª parte

 

294313_10151040441711645_920977633_nEl próximo día 28 de abril, se está preparando una gran fiesta en Roma, en donde serán declarados Santos los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II.
Sobre la santificación de Juan XXIII, solo caben felicitaciones. Es el Papa que nos permitió oír misa en catalán, en lugar del latín. Es el Papa que convocó el Concilio Vaticano II, que acercó la Iglesia a las necesidades  de los creyentes. Son muchos los que opinan que los resultados del Concilio fueron mucho más allá de lo que luego permitieron Pablo VI y Juan Pablo II. Hombre Santo que, en sus sólo cinco años de Pontificado, supo revolucionar todo el engranaje de la Iglesia Católica, ha necesitado sesenta años para que la Iglesia reconociese su Santidad.
Sobre Juan Pablo II, ya tengo escrito un post en el que expresé mi desconcierto por la súbita beatificación que le otorgó la Iglesia. Ahora van a batir el record mundial del menor tiempo entre la defunción y la Santificación. En solo nueve años, la Iglesia ha recorrido todo un largo y enojoso proceso que ha derivado en la Santificación de Juan Pablo II. Se supone que en este proceso alguien habrá tenido que soportar el papel de “abogado del diablo”, aunque no parece que haya tenido un gran acierto.
El hecho de que hagan coincidir en un mismo día la Santificación de los dos Papas, hace pensar también en las luchas intestinas que habrán tenido que soportar en el Vaticano, y que a la postre han servido para conseguir un empate entre las dos tendencias.
Si en mi post anterior hablé de la responsabilidad del Papa en los numerosos casos de pederastia que existieron, y que se limitaron a esconder a los encausados.  O en la responsabilidad que tuvo con la corrupción de los Legionarios de Cristo, vamos hoy a añadir alguna que otra “perla”
  • Durante su pontificado, prohibió la enseñanza a teólogos católicos como Leonardo Boff, dentro de un movimiento para aislar y neutralizar a los promotores de la Teología de la Liberación en América Latina, o Hans Kün, uno de los más destacados teólogos católicos, etiquetados como «progresistas».
  • Juan Pablo II se mantuvo fiel a las normas de moral sexual emanadas de la encíclica Humanae Vitae, que recordaba la posición de la Iglesia a lo largo de los siglos sobre este tema. Al igual que Pablo VI esta posición recibió críticas por algunos sectores católicos que proclamaban un cambio de ideología en consonancia con los tiempos; condenó también el uso de anticonceptivos.
  • Su oposición a relajar las exigencias de celibato de los sacerdotes, especialmente después de las presiones de muchos grupos ante los escándalos de algunos ministros en diferentes países.
  • La posición de la mujer dentro de la Iglesia Católica. En su vertiente doctrinal, reafirmó la doctrina de que la mujer no puede ser ordenada sacerdote, y en su vertiente administrativa, la estructura de la Iglesia está formada íntegramente por hombres ordenados, y no tiene a ninguna mujer en ningún puesto relevante.
En todas estas “perlas”, ni la más mínima esperanza, ni diálogo, ni comprensión hacia situaciones claramente injustas. Nada de nada.
Juan Pablo II consiguió distanciar aún más la Iglesia de sus feligreses. De acuerdo en que la acercó más a una minoría muy conservadora. Pero las minorías conservadoras difícilmente constituyen el cuerpo esencial de ninguna institución. Juan Pablo II significó, durante los veintisiete años de su Pontificado, solo a una parte de la Iglesia, a la más rácana, conservadora y retrograda.
Ha tenido que venir un argentino, el Papa Francisco, para empezar a darnos cuenta de que sí existe otra forma de Pontificado.

 

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