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AMERICA 1

2799_1159268987Por motivos profesionales, tuve la oportunidad de realizar distintos viajes a América, en concreto, hice estancias cortas, de una semana, en cada uno de los siguientes países: Méjico, Puerto Rico, Colombia, Argentina, Chile y Uruguay. Para mí fue una experiencia formidable, y que agradeceré toda mi vida.
Mis vivencias tienen una doble vertiente, la positiva y la inevitablemente negativa. Voy a intentar recordar.
Vertiente positiva:
  • El idioma. Recorres 9.000 km y sigues oyendo el castellano. Sin embargo no es el mismo que se usa en España. Tengo la impresión que ellos han mantenido una mayor pureza en la construcción de las frases. Por ejemplo, en los aeropuertos se oye continuamente: Srs. Pasajeros del vuelo XX, favor de pasar por la puerta X”, o cuando en España utilizamos un término inglés, como marketing, parking, etc.., ellos lo traducen como mercadeo, parcadero, etc..
  • En San José de Puerto Rico, lugar eminentemente turístico, tienen una policía turística que solo se ocupa de que éstos no sean molestados por nadie. Una delicia.
  • Buenos Aires es la ciudad más europea de las que visité. Me recordó ciertas partes de Italia, por tener un ambiente algo caduco y transnochado. Como si las paredes de los restaurantes estuvieran llenas de descorchados, fuera algo positivo. Pero me gustó.
Vertiente negativa:
  • Cuando visité Uruguay ya hacía años que tenían de nuevo la democracia. Alquilé un coche para recorrer un poco el País, y una noche me robaron la radio del mismo. Eso sí aparcado delante mismo del hotel. La anécdota viene porque a las tres de la madrugada me despiertan con gran susto, diciéndome que la policía me busca. Y solo era para que yo firmara la denuncia del robo. Me tuvieron retenido hasta el amanecer
  • Salía yo de ver un museo en Bogotá, en el que me compré un pisapapeles como recuerdo. Como pesaba un poco no quise ponérmelo en el bolsillo, así que yo iba paseando por la calle con un objeto envuelto en la mano. De pronto un hombre bien trajeado que pasaba por mi lado, me gritó para que escondiera el paquete. Otro susto.
  • En el mismo Bogotá no tenían semáforos entonces (me consta que hoy sí tienen), pero sí tenían ya “vías rápidas”. Cruzar estas vías era toda una proeza. Encima recuerdo a una chica joven que iba con una muleta. De auténtica pena.
  • Leí en una guía turística que, en el aeropuerto de Méjico, y para evitar que los taxistas timasen a los turistas, el Ayuntamiento habilitó una dependencia en que decías a dónde querías ir, pagabas y ellos te daban un boleto que debías entregar al taxista. Todo muy bien estudiado. El empleado del Ayuntamiento, gracias al desconocimiento que tiene el turista sobre la moneda local, daba solo la décima parte de la vuelta que tenía que dar. Claro que cuando te das cuenta ya es el día siguiente.
  • En Buenos Aires, cerca del estadio del Boca está el puerto. A medida que me iba acercando, notaba un fuerte hedor de podrido. Resultaba que las aguas del puerto estaban pútridas, y de las que salían burbujas.
  • Podría explicar otras muchas anécdotas, tal vez en otra ocasión, para no alargar este Pos
Está claro que en Europa tenemos una civilización muy distinta. También ocurren aquí cosas muy negativas, pero no con la proliferación y el descaro con que ocurren allá.
Yo me quedo en Europa.

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