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Cambio o más Susana Díaz

El Mundo:
  • Andalucía decide hoy si mantiene al PSOE tras 33 años ininterrumpidos de gobiernos

  • La baza alternativa del PP pierde fuelle por la irrupción de Podemos y Ciudadanos

  • Teresa Rodríguez y Albert Rivera luchan por la llave de la gobernabilidad de IU

  • Susana Díaz busca pegar esta noche un puñetazo en la mesa del PSOE federal

  • Con las heridas aún abiertas, el plan de IU es abrazar otra vez al ‘oso’ socialista

Los andaluces están convocados hoy a las urnas para decidir, si tras 33 años al frente de una Junta de Andalucía con síntomas de estancamiento y sacudida prácticamente a diario por los escándalos de corrupción, elPSOE sigue batiendo en solitario la plusmarca nacional de permanencia en un Gobierno autonómico.

Todas las encuestas que se han publicado antes y durante la campaña avalan esa opción: la presidenta y candidata socialista, Susana Díaz, aun empeorando los malos resultados obtenidos por José Antonio Griñán en 2012, se acabaría imponiendo en esta jornada electoral que decidió adelantar un año con la excusa de una presunta falta de estabilidad provocada por sus socios de gobierno de IU.

Paradójicamente, el riesgo cierto es a que el votante andaluz redibuje hoy el mapa parlamentario hasta hacerlo mucho más movedizo e incontrolable al sur de Despeñaperros, por la irrupción en la Cámara autonómica de, al menos, dos nuevas fuerzas políticas llamadas -unánimemente también por los expertos demoscópicos- a ser las sorpresas de la inminente noche electoral: Podemos y Ciudadanos.

Las formaciones lideradas a nivel nacional por Pablo Iglesias y Albert Rivera luchan entre sí para arrebatarle a IU la llave de la gobernabilidad andaluza, un arma esencial para reforzar definitivamente sus estrategias extraparlamentarias de acabar de un plumazo con el añejo bipartidismo institucional y forzar un giro, ya sea más radical o más moderado, en el conjunto de la política española.

Red de alianzas

En tal caso, la red de alianzas en Andalucía quedaría muy condicionada al resultado de las citas electorales pendientes: los comicios municipales, las generales y el resto de elecciones autonómicas a desarrollar en los meses venideros. Ello echaría por tierra uno de los argumentos esgrimidos por Susana Díaz el día que disolvió el Parlamento y expulsó a IU del Gobierno andaluz: «No vamos a perder, sino que ganaremos un año para la recuperación económica».

Llegado el caso, habrá que ver el papel que juegan y el grado de autonomía del que disponen tanto Teresa Rodríguez como Juan Marín, líderes virtuales respectivamente de Podemos y Ciudadanos en la nueva Cámara autonómica -donde, ojo, también se pondrá a prueba la cohesión interna de los grupos emergentes-, para cerrar acuerdos con o contra la fuerza mayoritaria. Ésa es la pesadilla de los socialistas: darse de bruces con un Parlamento a la contra, que arranque imponiendo auditorías y comisiones de investigación a un ejecutivo en minoría.

De ahí que, desde el mismo día en que convocó a las urnas, Susana Díaz haya estado reclamando a los andaluces la «fortaleza» de una mayoría absoluta que le permita dirigir sin condiciones ni cortapisas políticas la Junta, con el argumento de que sería un elemento central para acelerar la recuperación que no termina de llegar y una respuesta de agravio del pueblo andaluz al «dolor» causado por los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy, el nombre más citado en las últimas semanas por la líder socialista trianera, segura de que la estrategia de confrontación sigue siendo tan rentable para el PSOE como en los tiempos de Manuel Chaves y José María Aznar.

Ya en clave orgánica -ineludible para analizar la convocatoria electoral de hoy-, Susana Díaz lo que busca es pegar esta noche un puñetazo sobre la mesa del PSOE federal. Y puede que lo consiga aun si quedara lejos de los 55 parlamentarios que representan la mayoría absoluta en Andalucía: pintan bastos para el equipo de Pedro Sánchez en otros comicios y otras latitudes, y la campaña de Díaz se ha diseñado para que pueda reivindicar personalmente la victoria, a lo Juan Palomo.

El único que aparentemente podría chafar el plan de la líder del PSOE andaluz -vía soberano votante indeciso- es el líder de la oposición y candidato del PP andaluz a la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, que sueña con dar la campanada esta noche. Para ello, se ha esforzado sobre todo en movilizar al electorado tradicional del centro derecha. Pero las encuestas en absoluto le son favorables: las únicas sonrisas que le han dedicado los estudios demoscópicos son sardónicas, al vaticinar un desplome histórico de los populares con un descenso superior a los 20 puntos respecto a la marca en altura de Javier Arenas en 2012.

La alternancia efectiva

Contra esos malos augurios de que hoy sufrirá la caída más dura, Moreno Bonilla ha apretado los dientes en campaña -el PP ha convertido sus duelos televisivos con Susana Díaz en fenómeno viral en las redes sociales- y confía en que calen las apelaciones continuas al voto útil que ha hecho durante las dos últimas semanas junto al presidente Rajoy, convencidos ambos de que todo elector que considere que ha llegado el momento de desalojar al PSOE de la Junta será consecuente con el hecho de que sólo una victoria del PP, aunque fuera pírrica, puede garantizar en Andalucía la alternancia efectiva y el levantamiento de las alfombras en todos los despachos de la Junta.

Cuanto más cerca acaben en votos Moreno Bonilla y Díaz, más en tela de juicio quedaría internamente la candidata socialista, quien precisamente confía en amortiguar cualquier revés o complicación con la brecha que pueda abrir con respecto al PP hasta condenar a los populares a una crisis interna.

Por su parte, Izquierda Unida concluye, tras tres años cogobernando al Junta, que merece del electorado una recompensa y no el duro castigo que anuncian algunos sondeos. Antonio Maíllo no se plantea ni como hipótesis que la consensuada reforma en noviembre del artículo 20 del reglamento del Parlamento se pueda volver ahora en contra de IU-CA y condenar al grupo mixto a quienes hasta enero gestionaban tres consejerías y disponían de un vicepresidente.

El listón de IU

IU se toma con más optimismo que miedo la cita de hoy. Se han desenvuelto en campaña mejor de lo que esperaban, con Maíllo reivindicándose como alternativa ante los televidentes en los debates a tres y con la vuelta al ruedo político de Julio Anguita, que no sólo enamora a los nostálgicos. Confían no sólo en rebasar con comodidad el listón autoimpuesto de los cinco escaños para mantener grupo parlamentario propio, sino en que la aritmética electoral les devuelva la condición de decisivos para la gobernabilidad andaluza, aunque sea mediante la alambicada fórmula del tripartito. Con las heridas abiertas, volver abrazarse al oso socialista es el plan último.

Por lo demás, hoy puede acabar ahogándose en la orilla UPyD, cuyo candidato a la Presidencia de la Junta, el abogado Martín de la Herrán, ha batallado hasta el último minuto y desde hace años con denuedo por lograr el acta de diputado por Málaga, pero podría estar condenado a ser el ocupante perpetuo del famoso ‘escaño 110’: el que permite a los colectivos ciudadanos defender de viva voz en la Cámara autonómica cualquier iniciativa legislativa. También el PA, que presenta por Cádiz a Antonio Jesús Ruiz (socio de gobierno municipal del PP en el Ayuntamiento del Puerto de Santa María), lo tiene francamente difícil para devolver al nacionalismo al Parlamento andaluz, aunque la decisión soberana le corresponde a los 6,5 millones de electores, que resolverán en pocas horas el dilema político de este domingo: cambio o más Susana Díaz.

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