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El artista que diseñó la caca feliz y los demás emoticonos para Twitter

Los emoticonos de Whatsapp, Facebook y Twitter tienen estilos diferentes. ¿Cómo se convierte en único algo que se ha repetido tantas veces?
Foto: El artista que diseñó la caca feliz y los demás emoticonos para Twitter

En España somos líderes en el uso de emojis festivos (incluidos la popular bailarina y los múltiples dedicados a bebidas alcohólicas): los tecleamos un 72% más que la media de los usuarios de la aplicación Swiftkey. El dato forma parte de las conclusiones de un reciente informe de la compañía londinense, cuyos responsables han analizado 1.000 millones de mensajes para identificar preferencias en función del idioma y la nacionalidad.

Si la firma decide repetir el estudio dentro de algún tiempo, seguramente se encuentre con nuevos emoticonos que considerar, porque, aunque lentamente, la familia no para de crecer. Entre los últimos 37 que se han sumado a la tribu digital figuran un taco, un trozo de queso, un rostro la mar de cariñoso y dospalos de hockey.

Todos ellos forman parte de la octava versión de la biblioteca emoji (con 1.281 en total) publicada por Unicode Consortium, el organismo que regula la población de monigotes y sus características. No obstante, ellos solo aportan una tabla con los códigos para cada uno, acompañados por sus respectivas muestras, simples y en blanco y negro. Darle color, brillo, sonrisas y personalidad propia es cosa de los diseñadores.

“Resulta difícil hacer que los emoticonos parezcan nuevos y únicos cuando estás creando algo que ya existe, sin poder variar el concepto”, explica a Teknautas Gedeon Maheux, cofundador y diseñador principal de Iconfactory, la empresa a la que Twitter ha encargado todo su paquete de emojis.

El artista asegura que las restricciones no dejan mucho espacio a la imaginación: “La cara sonriente es la cara sonriente, solo puedes cambiar su estilo”, dice. Aun así, algunos de ellos se convirtieron en un reto, como el símbolo escatológico más dicharachero de internet. “Fue uno de los primeros, teníamos que asegurarnos de que parecía simpática y no desagradable, creo que lo conseguimos”, nos cuenta divertido.

El icono del Martini, el sushi y el pollo son otros de sus favoritos, mientras que las letras y los números le parecen de lo más aburrido. A decir verdad no sabemos si alguien los utiliza, pero “tienen que estar ahí para completar todo el set”, se resigna Maheux.

Se buscan artistas del ‘emoji’

Los de Iconfactory no fueron los únicos candidatos para trabajar en el proyecto de Twitter. Según el diseñador, unos cinco centenares de empresas presentaron sus ideas. “No tenían recursos para hacerlo internamente y por eso decidieron contratar a personal externo”, dice Maheux.

Tras revisar la propuesta inicial, que incluía unos doce emoticonos en diferentes estilos, la empresa los eligió y puso las reglas. “Los querían muy simples, con formas y colores planos, ligeros, de trazos limpios y sin excesivos detalles”, explica su creador. A diferencia de los de Apple, más complicados, plagados de sombras y volúmenes.

El objetivo era evitar problemas de formato o de comunicación, asegurándose con su sencillez de que podían leerse rápidamente en cualquier tipo de dispositivo, sin importar el tamaño ni la calidad de la pantalla

Comenzaron el trabajo estableciendo un calendario para acabar en la fecha de entrega. Tenían unos tres meses de plazo para diseñar 872 emoticonos, así que el equipo de cinco diseñadores dividió las tareas por semanas. Cada siete días entregaban entre 50 y 100 creaciones, que revisaban en el nido del pájaro azul. Después, les confirmaban cuáles se habían aprobado, las observaciones y los posibles cambios.

En general, no les pusieron muchas pegas, y el hecho de que tuvieran tan claro lo que querían facilitaba las cosas. “Cuanto más avanzábamos en el proyecto, más sencillo se hacía esbozar los siguientes porque ya teníamos el estilo completamente asimilado”, afirma el cofundador de Iconfactory.

Aunque diseñar algo con tantos límites pueda parecer frustrante, lo cierto es que Maheux y su equipo se sienten satisfechos. “Hemos creado iconos que millones de personas usan todos los días. Verlos en internet resulta muy gratificante”, asegura. Y están dispuestos a continuar con la tarea, porque “aún hay muchos por venir”

El artista menciona el taco y un robot que llevaba tiempo esperando, ambos de la octava versión de Unicode. Otros 39 candidatos esperan su aprobación para la novena: quizá la próxima vez tenga que dar forma además a un cruasán o al emoticono selfie (ideal para complementar a la bailarina y la bebida en las fiestas emoji).

http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2015-07-24/el-artista-que-diseno-la-caca-feliz-y-los-demas-emoticonos-para-twitter_940322/

 

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