Hosting por dinahosting.

EL HOLOCAUSTO Y YO

Pol-jew2Estoy asistiendo a un seminario sobre Hannah Arendt dado por Pilar Cámara en Delta Gent Activa de Sant Cugat.  Desconocía quién era Hannah, filósofa y periodista alemana judía, y aunque continúo sin conocerla en profundidad, sí me parece una mujer excepcional. Iba a contracorriente de los sentimientos arraigados en la sociedad, y en consecuencia, mostraba nuevos caminos.

Después de 70 años del holocausto, hoy sabemos bastante sobre él. Sabemos que si bien la iniciativa fue de los nazis, muchos organismos ajenos al nazismo contribuyeron por acción u omisión a la consecución de sus fines. Los mismos consejos de los judíos, el judenräte, con su obediencia a los nazis y su pasividad para la revuelta, los aliados que aunque lo sabían prefirieron ignorarlo, el Vaticano que prefirió asegurarse un futuro tal vez nazi, antes que enfrentarse al Führer. etc..

Ahora me pregunto ¿cómo me hubiera comportado yo en algunas de las situaciones que se plantearon con el holocausto?.

Si hubiese sido un ciudadano normal, como lo soy en la actualidad en España, seguramente la propaganda nazi, junto con el resentimiento que les dio a todos los alemanes el tratado de Versalles al final de la 1ª Guerra, harían que me comportase como los ciudadanos alemanes de tipo medio. Es decir, sabían, pero callaban. No se hablaba de los crímenes a los judíos, pero se conocían y se procuraba no pensar en ello. Se ignoraban.

Si hubiese sido un alemán afiliado a las SS por voluntad propia, y hubiese, por tanto, jurado lealtad al Führer, seguramente hubiese procurado cumplir las órdenes lo mejor que pudiera. Hay una película muy recomendable que trata el tema, se titula “El lector”, y está protagonizada por Kate Winslet. En ella, un miembro del servicio de seguridad, permite que una serie de judíos mueran quemados en el interior de una Iglesia con las puertas cerradas. Interrogada por un juez ya en la postguerra sobre este hecho, ella lo único que contesta es que su obligación estaba en que los prisioneros no escapasen y así lo hizo.

Algo parecido es lo que Hannah defiende. Según ella, Eichmann no era un criminal, sino simplemente un hombre vulgar que cumplía órdenes. Está claro que los hombres vulgares pueden ser muy peligrosos cuando se limitan a cumplir órdenes. No todos hemos nacido con la valentía de Claus von Stauffenberg, quien en 1944 hizo estallar una bomba en la misma sala donde estaba el Führer, aunque sin suerte.

Afortunadamente, en ningún momento de mi vida me he visto en situaciones comprometidas, aunque tal vez porque nunca las he buscado.

Deja un comentario

CAPTCHA Image
Play CAPTCHA Audio
Reload Image

Traductor
Secciones
Ficheros mensuales

Social Widgets powered by AB-WebLog.com.

Translate »