Hosting por dinahosting.

EL ODIO A OCCIDENTE

file_20150908132112La ideología de la clase media occidental tiene dos características algo opuestas. Por una parte exhibe confianza en la superioridad de sus valores (libertades y derechos humanos universales amenazados por los bárbaros foráneos), pero al mismo tiempo, está obsesionada por el temor a que su limitado territorio termine invadido por los millones de individuos que no cuentan para el capitalismo global ya que ni producen bienes ni los consumen.

El “deseo de occidente” tiene su expresión más clara con los actuales refugiados de la guerra Siria. El deseo de estos refugiados no es revolucionario, es el ansia de dejar atrás su casa natal hecha ruinas e incorporarse a la tierra prometida del Occidente desarrollado. Paradógicamente los que eligen quedarse en sus casas en ruinas tratan de recrear miserables copias de la prosperidad occidental, tales son por ejemplo, las zonas modernizadas de todas las metrópolis del tercer mundo, en Luanda, en Lagos, etc.., con cafeterías que sirven capuccinos, con centros comerciales, etc..

Lo que desgraciadamente ocurre, es que la gran mayoría que desean iniciar esta marcha al norte no tienen ninguna posibilidad para iniciarla. En esta situación muy normal siempre tienen la opción de convertir la frustración y la envidia en un odio autodestructivo hacia occidente, y no faltan quienes se involucran en una venganza violenta, sin ningún tipo de visión seria de una sociedad alternativa.

El fundamentalismo islámico tiene sus raíces en el mismísimo odio a occidente. Es el deseo frustrado que se transforma en agresividad, que el islamismo simplemente aprovecha para dar forma a este odio autodestructivo.

Si no existiera el islamismo, surgiría otro movimiento que daría el mismo cauce al citado odio autodestructivo. Este planteamiento del odio a occidente tiene muy difícil solución. Pero en la Historia podemos encontrar casos parecidos. Los romanos no supieron colonizar a los bárbaros, y al final sucumbieron. Sin embargo, después de la II guerra mundial, EE.UU. tuvo la visión de ayudar a los europeos a rehacer sus casas e industrias, y así evitó que el comunismo se ensanchara a buena parte de Europa.

Plantear seriamente un Plan Marshall para Oriente Medio y para los países subsaharianos, es, a mi entender, la única solución al problema. De paso, al igual que hicieron los americanos, ampliaríamos enormemente nuestros mercados de exportación.

Deja un comentario

Play CAPTCHA Audio
Reload Image

Traductor
Secciones
Ficheros mensuales

Social Widgets powered by AB-WebLog.com.