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El plan de Mas y Junqueras topa con la CUP

CDC y ERC plantean como irrenunciable la elección de Mas y rechazan las condiciones de Baños | Junts pel Sí avanza en la estructura del Govern y ya actúa como grupo parlamentario tricéfaloEl plan de Mas y Junqueras topa con la CUP“Cuando se vota a la CUP pasan cosas”. Antonio Baños lanzaba su aviso hace quince días en una entrevista en La Vanguardia y 336.375 catalanes decidieron el domingo que la candidatura independentista de la izquierda radical tuviera en sus manos la investidura del presidente de la Generalitat. La investidura y la hoja de ruta pactada por Convergència y Esquerra que pretenden implantar en los próximos 18 meses a través de Junts pel Sí.

Los 62 escaños logrados por la candidatura unitaria son un “buen resultado”, aunque “no tan bueno como hubiéramos querido”. Lo excepcional, admiten en uno y otro partido, es que ante un escenario de participación insólita en la historia electoral catalana, el independentismo logre 1.620.973 votos a través de Junts pel Sí, a los que suman los de la CUP. Un 47,74% de los votos válidos. No obstante, el resultado se asume “a la catalana”, explica gráficamente un miembro de la candidatura. Se rebaja la euforia, se asume como insólita la victoria del independentismo y se “sufre” por la dependencia de la CUP.

La candidatura de Artur Mas a la presidencia de la Generalitat no es negociable en Junts pel Sí. CDC y ERC recuerdan que tienen un acuerdo desde julio y que “se respetará”, con la única condición entre los republicanos de que “se cumpla la hoja de ruta” hacia el Estado propio.

La investidura de Artur Mas depende de, al menos, el voto favorable de dos de los 10 diputados de la CUP. Raül Romeva fue el responsable de abrir los contactos con Antonio Baños, aunque no se descarta que el president Mas también intervenga y se trabajen enmiendas sobre la hoja de ruta, tal y como se ofreció antes de las elecciones. La carga de la prueba se pone en la formación anticapitalista a quien se invita a “compartir sapos”, decisiones políticas y de gestión más allá de la denuncia y la gestualidad. Por lo pronto, Baños rechazó apoyar la investidura de alguien “identificado” con la corrupción y aparcó la declaración unilateral de independencia. La mayoría en escaños pero no en votos es para la CUP insuficiente para seguir adelante con una medida así. Y en CDC respiran tranquilos…

La inquietud en las filas de Junts pel Sí por la investidura es relativa. Se impone el convencimiento de que la formación que ahora representa Baños no hará descarrilar el proceso soberanista, como tampoco David Fernández echó por tierra el proceso de participación del 9-N. Para CDC, “el dilema no es si está una persona como Mas, el dilema es si se puede prescindir del primer partido de Catalunya en número de alcaldes y diputados”. Y la respuesta que se conceden es que “no hay tema”. Otra cosa es que la “vida cotidiana” del futuro Govern de concentración también dependa de la CUP. Así, la declaración de inicio del proceso podría ver condicionado su contenido por la necesidad de sumar a los diputados de la izquierda radical, anticapitalistas y partidarios de salir de la Unión Europea y abandonar el euro. La necesidad de esos escaños “no saldrá gratis”, admiten en Junts pel Sí, pero descartan aceptar condiciones como prescindir de Mas.

La reunión de ayer de los miembros de la candidatura sirvió para trasladar la disciplina impuesta en la campaña a la futura estructura del grupo parlamentario en el que ya se trabaja desde una dirección interina tricéfala. CDC, ERC y las entidades soberanistas mantienen su actividad interna pero ayer volvieron a conjurarse para no dejar nada al azar: agenda única, coordinación de mensajes…

De forma paralela, se avanza en el diseño de la estructura del futuro Govern. El pacto electoral de CDC y ERC fijaba en un 60/40 el reparto de cargos, incluyendo a los independientes, por lo que la complicación en la definición final aumenta. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, tiene clara su participación en el Ejecutivo, lo más probable en una vicepresidencia, lo que le obligaría a dejar la alcaldía de Sant Vicenç dels Horts. Los negociadores ya trabajan con nombres de futuros consellers, algunos de ellos comprometidos a la hora de confeccionar la lista tanto en las filas de CDC como entre los independientes. La presidencia del Parlament, que corresponderá a ERC, también está pendiente de confirmación.

Las reuniones de las direcciones de los partidos sirvieron para sacar pecho, como en Ciutadans , con Albert Rivera proclamando el final del “bipartidismo decadente”; y el PSC, que tras “tocar fondo” vuelve al juego. Otros intentaron curar heridas. Pablo Iglesias, en Podemos, instó una alianza de izquierdas, y el PP se sometió a una particular catarsis. La tardanza en la identificación del problema no garantiza un diagnóstico acertado en Catalunya: basar la estrategia de última hora en los riesgos económicos de la independencia cuando el contrincante despliega un discurso que apela a los sentimientos tenía muchos números de provocar un efecto inversamente proporcional al buscado. Tras caer nueve escaños y 123.000 votos, el PP catalán se sitúa en parámetros de 1992 y su nuevo portavoz en el Parlament abrió ayer la mano. Xavier García Albiol ha pasado de plantar cara a asumir como inevitable la reforma de la Constitución. Pero el PP abre la mano aquí y cierra el puño en Madrid. La comparecencia del presidente del Gobierno desde la Moncloa sirvió para expresar la obligada lealtad institucional al futuro Ejecutivo catalán, pero en los mismos márgenes que han provocado el desencuentro de esta legislatura. Y junto al malestar interno, apareció José María Aznar, esgrimiendo los avisos consecutivos que ha recibido el PP en las urnas. Un aviso a Rajoy¿

http://www.lavanguardia.com/politica/elecciones-catalanas/20150929/54437728234/elecciones-catalanas-mas-junqueras-cup.html

 

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