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La cultura de la Generalitat no llega ni al uno

La oposición critica en pleno la partida del departamento que dirige Santi Vila porque se queda por debajo del 1% del presupuesto del Gobierno catalán
Si en muchos países del entorno europeo la dotación de los Gobiernos dedicada a la cultura suele estar en torno al 2%, en el caso de Cataluña hay mucho camino todavía por recorrer porque en las previsiones de los Presupuestos de 2017 al departamento que dirige el consejero Santi Vila no le corresponde ni el 1% del total de la Generalitat.

Se queda en un 0,8% pese a las múltiples promesas del consejero desde que tomó posesión ante los diferentes sectores —cine, museos, música, creatividad— de que los recursos públicos aumentarían de forma muy importante. “En febrero pasado, en la primera comparecencia del consejero en el Parlament, apuntó que la cifra se situaría muy cerca de los 300 millones, exactamente 298 y la realidad es que se queda bastante lejos”, sostuvo ayer Gemma Lienas, diputada de Catalunya Sí que es Pot, en la presentación de las cuentas del año que viene que realizó el consejero en la comisión de Cultura del Parlament.

Unas cuentas que reflejan unos recursos de 261 millones, un incremento de 22 millones (un 9,3%) respecto a los últimos aprobados, que fueron los de 2015, ya que el año pasado se prorrogaron. Vila, que reconoció que la cantidad dista mucho de la ideal, echó mano de dos circunstancias que, según él, lastran la capacidad del área que dirige: la retirada “sangrante” del Estado en los equipamientos culturales —un 44% menos respecto al 2011, año en el que el Gobierno español destinaba sólo al Liceu lo que ahora destina a todos los grandes equipamientos, aseguró—, y la herencia de sobreendeudamiento del último Gobierno tripartito. Optimista a prueba de bombas, Vila aseguró que “el camino para la recuperación de los recursos ya está asegurado” y auguró que el panorama será mucho más positivo en las cuentas de 2018. De momento, lo que prevén las de este año es que, contando con las transferencias, se dispondrá de un total de 294 millones. La parte del león —78,3 millones— se la lleva el área de fomento de creadores y empresas culturales, destinada a ayudar a la innovación en todos los sectores. La siguiente porción del pastel —61 millones— se la llevan las grandes instituciones culturales, como el MNAC, al que se destinan 6,1 millones de euros —uno más que el año pasado—; también se incrementa la partida del MACBA con un 4% y el Liceo recibirá 8 millones, entre otros. Unos 50 millones se destinarán a la conservación del patrimonio cultural, 47 irán a la dirección y administración general, 37,4 a la promoción de la lengua catalana, 13 a la internacionalización de la cultura y 6,6 millones, al fomento del asociacionismo.

Cifras aparte, Vila quiso incidir en el esfuerzo que se realizará en el fomento de la lectura, para lo que se incrementa la dotación en todo lo relativo a las bibliotecas —tanto en infraestructuras como en la adquisición de nuevos fondos—, en la creación de un carné único para todas las bibliotecas de Catalunya y en la repetición del programa del año pasado Tria un llibre, dirigido a los niños de seis años. “Se trata de estimular los hábitos lectores: de los 31.000 niños que recogieron un libro el año pasado, un tercio de ellos eran de familias que nunca habían puesto un pie en una librería”, subrayó.

Mientras el consejero insistía en el talante social de las inversiones en cultura, desde la oposición le llovieron las críticas: algunas más directas en cuanto a la materia y otras, por elevación, apuntaron a las prioridades del gobierno de Carles Puigdemont en todo lo relativo al procés. En esa línea se manifestó la diputada Sonia Sierra, de Ciutadans (C’s): “No son los presupuestos más sociales, ni los más culturales, porque el dinero dedicado al nuevo 9-N se podría dedicar a la cultura”.

Entre sus demandas, C’s pidió una “mejora” de la situación laboral de los trabajadores más básicos de los equipamientos culturales (guías, acomodadores…). Una crítica en la que, en parte, coincidió la diputada de la CUP Mireia Boya: “Con los beneficios que se llevan cinco empresas que hacen las subcontratas se podían pagar salarios dignos a los trabajadores”. Para Rafael Bruguera, del PSC, las cuentas de Cultura son puramente “continuistas” y remarcó que “de los 1.000 millones con que aumentarán los presupuestos de la Generalitat en relación con 2015, Cultura sólo recibirá 20 millones más”. Tanto el PSC como Catalunya Sí que es Pot (CSQP) solicitaron “una reforma fiscal que permita obtener 600 millones de euros complementarios para la cultura”. En opinión de la diputada Gemma Lienas (CSQP), los presupuestos que presentó Vila no eran sociales porque “ponen el acento en los proyectos simbólicos, menosprecian a los gobiernos locales y sus compromisos con la política cultural y apoyan demasiado a las empresas y mucho menos a los creadores”. Juan Milián, del PP, recriminó al consejero que su departamento no tenga recursos y que éstos estén “caducados: llegan tarde porque la Cámara se disolverá por una nueva convocatoria electoral”. PP y C’s pidieron un apoyo decisivo al Consorcio de Normalización Lingüística, institución que “debería ser una prioridad y no recibe una financiación suficiente” y, para ello, los Populares propusieron retirar “subvenciones políticas encubiertas a entidades y plataformas”.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/01/19/catalunya/1484857403_610989.html

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