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LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN ESPAÑA

libertad-expresion-frases-celebresLa libertad de expresión es algo fundamental que distingue a los países democráticos de los dictatoriales. Nuestro País es una democracia, pero una democracia joven que viene después de cuarenta años de dictadura, y eso hace que todavía quedan tics dictatoriales entre muchos de nuestros dirigentes, en especial de los que mantienen una doctrina más conservadora.

En pocos días hemos asistido a varias escenas que ponen en cuarentena nuestra libertad de expresión. Por el momento, la única que tiene veredicto positivo es la pitada que tuvo que soportar nuestro Rey en la final del futbol de la copa en mayo 2015. La pitada fue sonora tal y como estaban (y están) los ánimos en aquellos momentos. Incluso antes de que se produjesen ya había comentarios denigrantes pensando en que la pitada sería una realidad. Destacaron muy especialmente los comentarios de dirigentes del PP, como Esperanza Aguirre. Y sin embargo no había delito. Había simplemente una libertad para expresar el enfado de toda la población de Cataluña y Euskadi.

Ni antes ni después de la pitada, no hubo ningún político que se plantease estudiar el porqué de la pitada, ni de hacer absolutamente nada para aplacar los ánimos de los espectadores. Solo fueron comentarios condenatorios e insultantes. A lo mejor se creían que de esta forma solucionaban el problema.

Afortunadamente en este caso se ha topado con un juez imparcial que ha dado una sentencia absolutoria, en contra del parecer del fiscal, que seguía las instrucciones del gobierno de Rajoy.

Tenemos recientemente tres casos más que todavía no tienen sentencia. Uno es el de los titiritero de Madrid acusados de enaltecer a ETA, que de momento se han llevado cuatro días encerrados. Nuestro País ya se ha ocupado para hacer leyes que restringen la libertad de expresión, como por ejemplo lo de enaltecer a los terroristas. Pero pensar que unos titiriteros puedan dañar a las víctimas del terrorismo es tener el pensamiento sesgado por el odio. Odio a una ETA que en la práctica ya no existe, y que por tanto, para nuestra mejor salud mental, lo mejor es perdonar y pasar hoja.

Dos casos más. En uno una chica, que ahora es concejal del ayuntamiento de Madrid, hace casi un año protestó por el hecho de que había una capilla dentro del recinto de una Universidad pública, y lo hizo desnudando su torso. Y en el otro una poetisa leyó un poema que puede ser insultante para los creyentes religiosos, y lo hizo en un acto oficial dentro del Ayuntamiento de Barcelona.

En ambos casos, que están siendo juzgados, debemos distinguir entre el buen gusto y la libertad de expresión. Los dos actos tienen, a mi parecer, mal gusto, no tienen el respeto de lugares que son sagrados para mucha gente o de imágenes igualmente sagradas. Pero somos cristianos, no musulmanes, y si en algo nos distinguimos es en la libertad de expresión, que nos viene dada desde hace siglos gracias a una cultura europea y cristiana.

Condenar estos actos es condenar la libertad de expresión, y nos acercaría a las normas de una dictadura. Ahora todo depende de la mentalidad de los jueces que les corresponda decidir. Si son jueces que todavía añoran los tiempos de la dictadura, resolverán de forma antidemocrática, y encima creerán que les asiste la razón.

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