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Las ofertas de primavera de Rajoy, PSOE y Cs a Catalunya

  • El presidente del Gobierno ofrecerá inversiones a Catalunya, con el corredor mediterráneo como banderaCuadro de primavera. Almendros en flor en los jardines de la ­Moncloa. Mariano Rajoy ha obtenido una silla en el Directorio Europeo mientras se decide el futuro de la Unión en las cruciales elecciones francesas (mayo) y alemanas (septiembre). Oferta de estabilidad. Alemanes y franceses apuestan por una España sin sobresaltos y Rajoy les ofrece ortodoxia en el flanco sur, una vez que Italia ha regresado al interior de su laberinto, con el gallo Matteo Renzi desplumado.

Con todos sus problemas a cuestas, que son muchos y graves, España es hoy un modesto factor de estabilidad en la Unión Europea. Nadie importante apuesta hoy en Europa por una mayor debilidad de España. Nadie. Esta es la flor que la primavera del 2017 ofrece a la derecha española, recluida en un castillo electoral que se tiene en pie gracias al apoyo, la inercia y los miedos de la gente mayor de se­senta años. La gente que ya hallaba en este mundo cuando el 25 de marzo de 1957 se firmó el tratado de Roma.

Con la flor europea en el ojal, ­Rajoy se siente fuerte, sobre todo los días que mira hacia atrás y se ve a sí mismo hace un año. En marzo del 2016, los almendros florecieron mal en los jardines de Moncloa. Rajoy pasó semanas en la maroma. La candidatura de Pedro Sánchez podía haber triunfado, si el secretario socialista hubiese ­sido más valiente y si el partisano Pablo Iglesias no se hubiese de­jado llevar por la fantasía del sorpasso. Sánchez se acoquinó ante Felipe González e Iglesias tuvo miedo de que el fracaso de un gobierno inestable presidido por Sánchez cayese a plomo sobre las espaldas de Podemos. Rajoy resistió, resistió y siguió resistiendo hasta noviembre, y hoy se siente fuerte. Fuerte, con problemas muy serios. El primero de ellos, Catalunya.

Ha llegado el momento de la oferta a Catalunya. La primera oferta en cinco años. Rajoy viaja este fin de semana a Barcelona para clausurar el congreso del PP catalán y regresará el martes para inaugurar un foro sobre infraestructuras convocado por el Gobierno bajo el título Conectados al futuro. En ese acto, al que han sido invitados los principales empresarios catalanes, el presidente expondrá la voluntad del Gobierno central de acelerar algunas de las obras de infraestructura que ya se están llevando a cabo, o que se hallan en proyecto. El relato es el siguiente; se abre la negociación de los presupuestos del 2017 sin interlocución catalana (este era el gran momento de CiU), pero el Gobierno se ocupará de Catalunya. Ciudadanos también quiere participar de esa narración, ejerciendo un poco el papel convergente, y ello explica las recientes y reiteradas alusiones de Albert Rivera a la urgencia del corredor mediterráneo.

Mejora de la red de cercanías y potenciación del corredor mediterráneo, proyecto sobre el que hay más artículos escritos que traviesas en la vía. Un proyecto cuyo ­centro de gravedad, en términos estratégicos, se halla hoy en Valencia, pero que tiene como principal punto crítico el tramo Vandellòs-Tarragona, donde subsiste la vía única de ferrocarril, una auténtica reliquia del siglo XIX en un país que tendrá estación del AVE en Otero de Sanabria, pueblo de treinta habitantes de la provincia de Zamora, a dos pasos de la frontera con Portugal.

Corredor mediterráneo, proyecto que ahora todo el mundo revindica y que no todos entienden de igual manera. Un ejemplo. La presidenta andaluza, Susana Díaz, también dice defender el corredor mediterráneo, pero acaba de firmar un protocolo con el presidente aragonés Javier Lambán para dar prioridad al corredor central (Algeciras-Madrid-Zaragoza), que, una vez desestimado el túnel de los Pirineos aragoneses, conectaría con Europa a través de Catalunya (puertos de Tarragona y Barcelona). Ese trazado –al que en los despachos de Madrid también le han colocado la etiqueta de “corredor mediterráneo”– anularía la centralidad logística que ambiciona Valencia. Mapas, mapas, mapas. Hay que mirar siempre los mapas cuando se habla de este asunto. Sin embargo, alguna cosa se ha movido. En el 2002, José María Aznar dio instrucciones precisas a Loyola de palacion, entonces vicepresidenta y comisaria de Transportes de la Comisión europea, para que el corredor mediterráneo no figurase en el mapa de las prioridades europeas. Quince años después hay dos trazados (el de la costa y el del interior) que llevan el nombre de corredor mediterráneo. Y el proyecto que aznar no quería ver ni en pintura será invocado por Rajoy como prueba de que el Gobierno se ocupa de Catalunya. A la espera de las palabras del presidente en Barcelona, la respuesta del bloque soberanista es perfectamente previsible: referéndum o referéndum.

El PSOE también tiene su oferta. Volver al Estatut del 2006. Regresar al texto anterior a la sentencia del Tribunal Constitucional. Una idea del expresidente La Vanguardia (27 de marzo del 2016), al cumplirse diez años de la aprobación del Estatut en el Parlamento español. Un año después, la ponencia política del PSOE, pilotada por Eduardo Marina, ha hecho suya aquella idea. El Partido Socialista, sin embargo, no acaba de precisar cuáles de las competencias negadas y restringidas por el TC –se anularon 14 artículos y se reinterpretaron otros 23– podrían recuperarse mediante iniciativas legislativas. Uno de los puntos que el Constitucional cercenó con mayor contundencia fu la creación de un poder judicial catalán (artículos 97, 98, 99, 100 y 101, declarados inconstitucionales). El PSOE sugiere una línea de trabajo, pero no especifica su contenido. El documento socialista también plantea que en la reforma del sistema de financiación autonómica, las comunidades con mayor nivel de renta no queden penalizadas. La oferta se complementa con el conocido proyecto de reforma federal de la Constitución.

Toda reforma constitucional ­necesita el apoyo del Partido Popular, pero determinadas iniciativas legislativas para la ampliación de la autonomía catalana podrían contar en estos momentos con un apoyo mayoritario del Congreso de los Diputados. Para el bloque soberanista catalán esto es “pantalla pasada” y su respuesta a la oferta primaveral del PSOE también es perfectamente previsible: referéndum o referéndum.

El Partido Popular ofrece me­jorar las infraestructuras catalanas e intenta reabsorber el amplio apoyo que el concepto corredor medi­terráneo está logrando en la ­Comunidad Valenciana y en Catalunya. También en Murcia y Almería. También en Baleares, pese a que el tren no surca los mares. El corredor mediterráneo sugiere la creación de un poderoso marco de colaboración entre valencianos, catalanes y baleares. (Lema de los empresarios valencianos, encabezados por Juan Roig. “España debe ser circular además de radial”. El PSOE se ofrece a retomar aspectos del Estatut que quedaron en la cuneta. La respuesta oficial catalana será “referéndum o referéndum”.

Hay más ofertas de primavera. El Partido Nacionalista Vasco se ofrece al PP para pactar los presupuesto generales del Estado del 2017, en posible convergencia táctica con Ciudadanos. Las conversaciones hace semanas que están en marcha, bajo la supervisión de Sabin Etxea (sede central del PNV en Bilbao). La reciente oferta de ETA –de lo que queda de ETA– de entregar sus depósitos de armas en Francia antes del 8 de abril complica la negociación PP-PNV. El Gobierno español no quiere vincular ninguna medida de acercamiento de los presos de ETA al País Vasco a ese golpe de efecto. Y el PNV no quiere que Arnaldo Otegi y Bildu patrimonialicen el final de ETA. Es una línea de intersección difícil, pero el PNV desea estar en el acuerdo presupuestario, que le reforzaría como partido central en Euskadi y enviaría un mensaje claro a Bruselas: en la hora difícil, los nacionalistas vascos apuestan por la estabilidad de España y, por tanto, por la estabilidad de la Unión Europea. De Bruselas puede depender en un futuro no muy lejano la continuidad del concierto foral vasco, el día que la Europa de la primera velocidad –en la que alemanes y franceses quieren que esté España– discuta la unificación de los regímenes fiscales.

Y finalmente, el ofertón de la primavera. Susana Díaz se ofrece para liderar el PSOE con el apoyo de todos los notables de su partido, lo cual coloca a pedro Sánchez extramuros y convierte en casi invisible a Patxi López. El mensaje a la militancia es claro: la victoria de Sánchez supondría la derrota de todos los nombres que han hilvanado la historia reciente del PSOE. Se está tejiendo un oficialismo tupido. Se está generando un socialismo extramuros que, según los resultados que obtenga en las primarias de mayo, podría tener la tentación de establecerse por su cuenta y convertirse en oferta electoral para los miles de ciudadanos que no aprecian a Susana Díaz, pero tampoco les convence Pablo Iglesias.

http://www.lavanguardia.com/politica/20170326/421180376766/ofertas-primavera-rajoy-psoe-cs-catalunya.html

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