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LOS GRUPOS DE PRESION EN ESPAÑA

1360689290_g_0En nuestro País no hay legislación que los regule. Es lo más adecuado a los objetivos de los políticos. No hay legislación, luego oficialmente no existen. Pero de haberlos, claro que los hay.
Podríamos distinguir tres clases de grupos de presión:
  • El formado por las grandes instituciones, tales como la Iglesia, los militares, los sindicatos, los medios de comunicación, las asociaciones de víctimas del terrorismo o el mismo poder judicial
  • El formado por las grandes empresas multinacionales, tales como Telefónica, Banco de Santander, SACYR, ACS, etc…
  • El formado a través de las redes sociales, tales como los llamados “escraches” o la manifestación de los indignados.
Salvo el formado por las redes sociales, los demás no tienen una fachada pública. Prefieren actuar de forma soterrada para influir en los políticos. Y ello no solo en los actos ilícitos, como el de sobornar al político de turno, lo cual es lo lógico, sino que en cualquier actuación prefieren que los medios de comunicación y los ciudadanos no se enteren de sus presiones.
Nuestra sociedad civil que durante décadas ha tenido que tomar una actitud pasiva frente a la política, se encuentra hoy con la ausencia de mecanismos de control orientados hacia los políticos. Los ciudadanos delegan el poder y la responsabilidad en sus representantes pero no posen el control sobre las acciones públicas. A la vez esos representantes no sienten la obligación de rendir cuenta de su gestión ante las instituciones estatales, como tampoco ante la ciudadanía. De ahí que el PP ha podido no cumplir ninguna de sus promesas electorales, salvo el de la ley del aborto, la más retrógrada de todas las leyes.
Está claro que el PP realizó un programa doctrinal para ganar unas elecciones. Una vez ganadas, dio paso a los grupos de presión para la ejecución de una política totalmente contraria y opuesta. Pero con la mayoría en las Cortes, puede reírse de lo que piensen los ciudadanos.
Se pueden advertir cuatro inconvenientes en la intervención de los grupos de presión:
  1. Tendencia a proteger lo adquirido en el pasado, a defender derechos consagrados y privilegios (sindicatos, colegios profesionales, etc..)
  2. Inmovilismo gubernamental: a consecuencia de lo anterior, la acción y las iniciativas gubernamentales, especialmente las de cambio o reformas, son con frecuencia bloqueadas por la acción de los grupos de presión (Bruselas está pidiendo constantemente nuevas reformas, que el Gobierno se niega a realizar)
  3. El rechazo a una disciplina social: cada grupo trata de echar sobre los otros las cargas nacionales y ser ventajista. (subvenciones a la minería del carbón, etc..)
  4. El rompimiento de un equilibrio de fuerzas: no es fácil el equilibrio entre los diversos intereses, y como las fuerzas son desiguales, unas terminan imponiéndose sobre las otras (la ley del más fuerte, Telefónica contra Vodafone)
Pero el riesgo más grave es que los grupos de presión controlen los aparatos del Estado y los pongan al servicio de sus intereses particulares y no del bien común de la nación. Puede llegarse al extremo de que no sea el Estado el que gobierna, sino los grandes intereses, por lo general económicos y financieros. De una democracia se caería así en una plutocracia (el gobierno entreguista de los grandes capitales.
La periodista alemana Stefanie Claudia Müller, ha publicado en diversos medios económicos de Alemania un artículo del que resalto lo siguiente:”España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada a una oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas”

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