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Los independentistas logran la mayoría absoluta

Junts pel Sí (62) no logra la mayoría absoluta pero tiene el apoyo de la CUP (10) para seguir el proceso independentista | Cs (25) casi triplica sus escaños y se consolida como partido de la oposición | El PSC (16) pierde fuelle pero aguanta mejor que el PP (11) que cae con estrépito | El experimento de Podemos e Iniciativa (11) se salda con un claro retroceso | La participación ha alcanzado unas cotas récord de más del 77%
Mayoría absoluta del independentismo. Junts pel Sí, la lista que une a CDC y ERC y las entidades soberanistas, ha ganado estas especiales elecciones catalanas, alcanzando 62 escaños. Y la CUP, que representa a la izquierda independentista, obtiene 10 asientos. La suma de estas dos formaciones, las del sí a la independencia en esta suerte de plebiscito, suman 72 diputados en el Parlament de Catalunya y más de 1,9 millones de votos, y ambas se ven legitimadas para llevar a cabo un proceso de separación de España.

Así lo han asegurado los ganadores. Tanto Artur Mas como Oriol Junqueras y Raül Romeva han considerado que el pueblo de Catalunya ha otorgado un mandato democrático claro a su candidatura y así lo han proclamado solemnemente entre los gritos de independencia de sus seguidores en el Centre Cultural Born de Barcelona. También en el lado independentista, la CUP celebraba el aumento de su apoyo tanto en votos como en escaños. La izquierda independentista, que encabeza el periodista Antonio Baños, ha logrado 10 escaños y más del 8% de los votos y, aunque será el último partido con representación en el Parlament, su posicionamiento será clave para apoyar los planes independentistas de Junts pel Sí. También estará por ver como actúa la CUP, formación declaradamente anticapitalista y contraria a las políticas de recortes, respecto a si apoya finalmente al que Artur Mas vuelva a ser el presidente de la Generalitat. De hecho, Baños ya ha avisado que Mas “no es imprescindible”.

Pero no todos consideran la victoria independentista suficientemente diáfana. El Gobierno central, pero también el PSOE y las formaciones claramente contrarias a la independencia como Ciutadans, PSC y PPC consideran que Mas ha salido derrotado de su planteamiento plebiscitario al no alcanzar más del 50% de los votos -en concreto, se ha quedado algo por encima del 47%-. En este punto, la discusión se complica. Desde Junts pel Sí, se argumenta que no se puede sumar los votos de Catalunya Sí que es Pot en ningún bloque porque esta formación no explicitó su posición en este sentido. En cambio, los contrarios a la independencia sitúan a la candidatura encabezada por Lluís Rabell en el no a la independencia.

Más allá de este debate, que dará que hablar, la noche electoral ha dado otro gran titular: el espectacular ascenso de Ciutadans a segunda fuerza en el Parlament de Catalunya, con un incremento de 9 a 25 escaños, lo que significa casi 10 puntos porcentuales más de apoyo popular respecto a las elecciones de 2012. Un aumento muy significativo que coloca a la formación que encabeza Inés Arrimadas como principal referente antsoberanista y que sitúa a su líder, Albert Rivera, en una posición de privilegio de cara a las elecciones generales de diciembre. Los acólitos de Ciutadans no han podido ocultar su euforia por estos resultados en su cuarte general instalado en un hotel de Barcelona. Entre gritos y cánticos, la candidata Arrimadas apenas ha podido alzar la voz para reclamar directamente la dimisión al presidente Mas y una nueva convocatoria de elecciones autonómicas.

También Miquel Iceta sale bien parado de esta noche electoral. Los socialistas catalanes han superado los peores vaticinios y se han situado en tercera posición, alcanzando 16 escaños y más del 17% de los votos en unos comicios en los que han acusado menos de lo esperado la polarización entre las posiciones independentistas y contrarias a la independencia. Iceta ha visto recompensada una campaña intensa y el PSC ha podido celebrar algo después de varios años de noches electorales para olvidar. El primer secretario general del PSC ha felicitado a Junts pel Sí y ha reconocido su victoria pero ha rechazado considerar que estas elecciones legitiman un proceso independentista.

Mientras Iceta ha podido sonreír, los grandes damnificados de la contienda electoral de esta noche han sido dos: Catalunya Sí que es Pot y el PP. Los primeros, resultado de una confluencia entre ICV, Podemos, EUiA y Equo, han incluso empeorado los resultados que lograron los ecosocialistas hace tres años. La candidatura encabezada por el líder vecinal Lluís Rabell ha acusado la hegemonía de la agenda nacional en detrimento de la agenda social -y quizá también el poco conocimiento de su cabeza de lista- y no ha pasado del los casi 360.000 votos y 11 escaños. Esta noche, Rabell -y también Pablo Iglesias desde Madrid- han admitido que no ha sido su mejor noche. El fracaso de Sí que es Pot puede interpretarse además como un duro revés para el reto de Iglesias y de Podemos de cara a las generales.

Tampoco el PP puede sentirse satisafecho con sus resultados. El PP pierde 130.000 votos, 4 puntos porcentuales de voto y hasta 8 escaños. Además, han visto como ganaba Junts pel Sí y como su gran rival, Ciutadans, se colocaba como segunda fuerza y referente del antisoberanismo. Así las cosas, el efecto Albiol no ha sido capaz de frenar la pujanza del partido de Rivera. El único consuelo que les ha quedado ha sido el de agarrarse a la poca legitimidad del resultado de los independentistas. De esta forma, Albiol obviaba este domingo sus resultados, recordaba que algunas encuestas todavía les daban menos asientos en el Parlament y centraba su discurso en celebrar que Junts pel Sí no puede llevar, a su juicio, “el reto rupturista”.

Pero si alguien ha sido derrotado en estas elecciones ha sido Unió Democràtica. Ningún dirigente democristiano este domingo ha querido matizar ni un ápice su mal resultado, que les deja fuera del Parlament. La formación que encabezaba Ramon Espadaler ha logrado más de 100.000 votos, una cifra que otros comicios le podría haber dado algún escaño, pero la alta participación ha provocado que Unió no alcanzara el 3% de los votos necesarios para poder entrar en la cámara catalana. El líder democristiano Josep Antoni Duran i Lleida no esquivaba sus responsabilidades por su aventura en solitario tras la ruptura con CiU y ponía su cargo a disposición de la militancia.

Y es que un dato precisamente que no debe pasar desapercibido y que explica en parte el carácter extraordinario de estas elecciones ha sido el de participación. Más de un 77% del censo electoral ha acudido a las urnas, lo que supone un récord absoluto desde la recuperación de las instituciones de Catalunya durante la Transición. Más allá de celebrar sus victorias y sus derrotas, todos los políticos han alabado especialmente este aumento significativo de la participación.

Los resultados y los clásicos debates sobre quién ha resultado ganador han culminado un 27S realmente especial. Exceptuando algunos incidentes menores, la jornada se ha desarrollado con toda normalidad. O con toda la normalidad que era posible. Y es que nunca el tópico de la fiesta de la democracia había cobrado tanto sentido como este domingo y la alta participación no ha sido la única prueba de ese carácter transcendental. Un vistazo rápido al desarrollo cotidiano de la jornada da la dimensión exacta de esta celebración. Colas, familias enteras votando y fotografiándose mientras colocaban su voto en la urna, bares y restaurantes abiertos aprovechando la mayor afluencia de personas por las calles… Y nervios, muchos nervios. La noche habrá resuelto en parte esos nervios pero a partir del 28S se abren nuevos escenarios.

 

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