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Mas acusa al Gobierno de «abuso de poder» y anuncia acciones legales

PABLO PLANAS (BARCELONA) 2014-10-31

El presidente de la Generalidad, Artur Mas, no para. El referéndum del 9-N se mantiene. Todo está preparado, no se puede frenar y ya no depende de la administración autonómica. Se trata de «voluntarios» y de ciudadanos que «opinan» en un «proceso participativo». A las pocas horas de conocerse el recurso del Gobierno al Tribunal Constitucional (TC), Mas convocó a la prensa para espetar su reacción.

En apariencia escandalizado y apoyado sobre el atril como si estuviera en la barra de un bar, Mas desgranó sus respuestas ante la previsible suspensión del 9N. «Ya hemos dicho que no es un referéndum encubierto, que no es una consulta, simplemente se trata de conocer la opinión de los catalanes respecto al futuro de Cataluña», alegó tras acusar al Gobierno de Rajoy de hacer el ridículo y de perpetrar un «abuso de poder y de derecho», así como de «utilizar maliciosamente al Tribunal Constitucional».

Mas trató de presentar a los partidos del frente separatista, a la ANC y la Generalidad como víctimas de un Gobierno «que ha pasado de felicitarse porque ya no se llevaba a cabo la consulta y reírse del nuevo 9-N a impugnarlo». Mas cree incluso que el Gobierno podría haber cometido una ilegalidad y ha ordenado a los servicios jurídicos de la Generalidad estudiar posibles acciones legales contra esta nueva impugnación. También reunirá al Pacte Nacional pel Dret a Decidir, un organismo de nuevo cuño que agrupa a partidos, sindicatos y toda clase de entidades, incluidas el Barcelona y el «Espanyol», para garantizar la celebración del 9-N, anunció.

El desafío continúa, por tanto, pero Artur Mas no se compromete, no firma ninguna convocatoria, orden, instrucción o decreto que pueda perjudicarle en el plano jurídico. Lo del 9-N ya es cosa de la sociedad «civil», aunque este mismo viernes la Generalidad explicaba a través de sus servicios informativos, telefónicos y digitales cómo se desarrollará la jornada, en qué locales se podrá votar, los horarios y la composición de las mesas y otros detalles del operativo. Además, recomendaba que se eviten los símbolos, vestimentas y banderas que puedan asociarse a opciones políticas. La revuelta, por tanto, no será amarilla, pero será, según los planes de la administración autonómica y los partidos del frente separatista. También se recomienda a la ciudadanía que imprima las papeletas, a disposición de una web de la Generalidad, y que consulte ya el emplazamiento del colegio electoral correspondiente a su dirección. La página digital de la administración autonómica está a pleno funcionamiento, pero los fallos son tan groseros que hasta las direccione inexistentes de nombres como el de Bob Esponja o Mariano Rajoy encuentran acomodo y colegio electoral.

El propósito de Mas, la ANC y los partidos separatistas es tensionar la campaña para que las bases independentistas se concentren en los colegios previstos por la Generalidad, protagonicen colas y escenifiquen una gran movilización «espontánea». Y eso ya queda fuera del margen de maniobra de Mas, que se lava las manos y reta al Estado a impedir una muestra de participación democrática y libertad de expresión. A día de hoy, Mas ha desbordado a ERC, se maneja en los mismos términos que el separartismo radical de las CUP y lidera una rebelión sin exponerse, desobece sin consecuencias. Agita, convoca, incita, pero en apariencia no incurre en ninguna ilegalidad. El 9-N es una convocatoria fantasma. No hay decreto, sólo declaraciones, intenciones y una campaña «oficial» que se despliega en medios públicos y privados.

A la contra, urnas, papeletas, funcionarios voluntarios y propaganda, entre otros muchos más factores, delatan el «engaño» que pretende llevar a cabo Mas con el apoyo de la ANC, las CUP (encargadas de la movilización del electorado entre los 16 y los 18 años) y la ANC. Oriol Junqueras ha perdido protagonismo, a pesar de que la última encuesta del CIS catalán, el Centre d’Estudis de Opinió, insiste enotorgar a ERC la victoria en las próximas autonómicas.

Además de las acciones «participativas» de la Generalidad, la ANC ha anunciado que en los próximos días llamará por teléfono a cerca de tres millones de catalanes para advertirles de la localización de su punto de votación e instarles a votar. El matiz consiste en que los telefonistas, también voluntarios, tienen la consigna de no orientar el voto a favor del separatismo».

Así que «abuso de poder y de derecho», «ofensiva legal», 9-N en marcha y un manifiesto de los electos y los electores para las Naciones Unidas y la Unión Europea. El presidente de la Generalidad sigue adelante con el referéndum, jaleado por el indepentismo antisistema y amparado en una burbuja jurídica. «Tenemos que engañar al Estado«, dijo Mas en la última reunión pública de los partidos del frente separatista. El truco continúa.

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