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Mas desea un Gobierno “plural” tras el 20-D para negociar la independencia

El presidente catalán se siente “tratado como un potencial delincuente” tras su declaración

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ve agotado cualquier margen de diálogo con el Gobierno actual, y más después de la tensión generada entre ambos Ejecutivos por la declaración de Mas ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña este jueves y la manifestación independentista frente al juzgado. Otra cosa será con el Ejecutivo que salga de las elecciones generales del 20 de diciembre.El presidente de la Generalitat desea que salga un Gobierno “lo más plural posible”; porque considera que facilitará el diálogo con Cataluña.

En una entrevista en RAC1, Mas ha recordado que el programa de Junts pel Sí establece la posibilidad de negociar con el Ejecutivo los términos de la independencia, e incluso se ha mostrado abierto a aceptar un referéndum por la independencia legal. “Por mí, el referéndum está hecho. Otra cosa es si hay un referéndum último y definitivo que nos lleva a acabar el proceso de independencia. Si en Madrid hay voluntad de diálogo y creen que hay algo que se parezca a esto y que nos lleve al mismo fin, estamos abiertos a hablar”.

Convergència no ha concretado todavía bajo qué fórmula se presentará en las elecciones del 20 de diciembre. “Si Junts pel Sí va a Madrid no está decidido. Estamos hablando de diferentes esquemas, y prefiero no hablar de ello”.

El líder nacionalista no ve margen de diálogo con el Gobierno actual. Su imputación por la organización de la consulta del 9 de noviembre-suspendida por el Tribunal Constitucional- sirve al presidente catalán para protestar, una vez más, por una presunta persecución del Estado. “Me tratan como un delincuente. Me presentan como un potencial delincuente, insumiso, como alguien que está atizando a todo el mundo”, ha lamentado Mas, que ha cargado contra el Ejecutivo: “Nos enfrentamos a un Gobierno que usa todo su poder e influencia para destruirnos”.

Sobre su posible inhabilitación, una de las penas previstas para cuatro de los delitos que se le imputan (desobediencia, malversación de fondos, prevaricación y usurpación de funciones), Mas ha insistido en su argumento de este jueves: que estaría dispuesto a no acatarla en función de la situación en Cataluña. “Si tenemos un Estado y la justicia se ordena en Cataluña, la inhabilitación no tendría ningún sentido. Si no hemos llegado a ello, los tribunales españoles todavía tendrán un sentido muy grande”.

Pese a esa posibilidad, Mas considera que no se ha saltado la ley: “No he cometido ninguna ilegalidad, no ha habido desobediencia”, ha dicho el líder de Convergència, que luego se ha contradicho al definir el 9-N como “el mayor acto de desobediencia” de Cataluña. Pese a la causa judicial, el líder nacionalista ha subrayado que volvería a convocar una consulta: “Lo volvería a hacer, claro que sí, escuchar a la gente y poner las urnas para que la gente pueda decidir”

El presidente catalán definió el desarrollo de la consulta como unacto que promovió la Generalitat antes de la suspensión del TC y desarrollaron los voluntarios una vez la votación oficial estaba suspendida. “La administración no podía desobedecer. Teníamos dos alternativas, no hacer nada o hacer otra cosa que se pareciera a la consulta. Así ideamos el proceso participativo, un formato que debían ejecutar los voluntarios”, ha concretado Mas.

“Emocionado” por el apoyo recibido frente a los juzgados, el presidente de la Generalitat ha evitado responder a las acusaciones de atentar contra la independencia judicial que le han llegado de la oposición por las manifestaciones ante la puerta del TSJC. Mas tampoco ha querido responder al ministro de Justicia, Rafael Català, que ayer advirtió de la posibilidad de suspender la autonomía aplicando el artículo 155 de la Constitución. “Una nueva amenaza”, se ha limitado a decir Mas.

Actualmente presidente en funciones, Mas se enfrenta al proceso judicial en paralelo a la negociación con la Candidatura d’Unitat Popular para ser reelegido. La CUP, que le apoyó ayer frente al TSJC, insiste en que no quiere investirlo presidente, y las negociaciones van para largo. El líder de CDC ha recordado a la formación anticapitalista que solo necesita dos de sus votos para la investidura, y no su apoyo constante para gobernar: “Se puede investir al presidente para que el Gobierno empiece a funcionar y al día siguiente estar en la oposición y decir no a todo. No compromete a nada más que a empezar un proceso cuyos objetivos compartimos con la CUP”.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/10/16/catalunya/1444977382_689832.html

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