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MI VISITA EN ROMA

fontana-de-trevi-31En la última primavera, pasé una semana en Roma. Tenía ganas de perderme en Roma y de visitar de la “a” a la “z”. Durante el invierno me leí y repasé tres guías turísticas de Roma. Así que llevaba una buena información.
Dos épocas destacan especialmente en Roma. Una la de los Emperadores, y la otra la del Renacimiento. La Roma de los antiguos romanos, debía ser algo impresionante. Todavía lo es hoy en día. Ver y pisar el Forum o la Rotonda te transporta a un mundo muy distinto al actual, pero del cual procedemos.
Algo que no sabía, y que me di cuenta al caminar por los restos arqueológicos, es que los romanos antiguos eran unos auténticos artistas con los ladrillos. Sus construcciones no eran todas de piedra maciza, como yo pensaba, sino que eran de ladrillos (como los actuales) y que luego revestían con mármoles (como en la actualidad). La Basílica de Majencio podría ser un buen ejemplo.
Del Renacimiento, solo hay que citar algunos de los artistas que dejaron más impronta en Roma, para darnos cuenta de su importancia. Miguel Angel, Bernini, Borromini, Cellini, Rafael, etc… En este punto, os invito a visitar algunas de las iglesias pequeñas de las que tanto abunda Roma. Visitar el Vaticano, San Juan de Letran o Sta. María la Mayor es algo obligado si quieres visitar Roma. Pero si lo que quieres es conocer Roma, entonces  debes visitar algunas de las siguientes iglesias, todas ellas maravillosas: Sta. Mª de Trestavere, Sta. Mª de Cosmedin, Sta. Sabina, San Clemente, San Carlos, San Andrés, Basílica Sta. Mª de los Angeles, Basílica San Ambrosio, Igl. Sopra Minerva, San Silvestre, etc… Del Renacimiento es también mi monumento preferido que, aunque muy humilde, me atrae de forma poderosa. Me refiero a la fuente de las Tortugas en la plaza Mattei. Es la perfección de lo estético y buen gusto. Quién tenga ocasión, que no se la pierda.
Hasta aquí todo lo bonito y agradable. A continuación viene lo desagradable. Básicamente, lo que no me gustó fueron dos cosas. La cantidad y calidad de los turistas, y la gastronomía.
Respecto a los turistas, son un número tan enorme en los lugares emblemáticos que acaban por estropearlo. Es imposible fotografiar la Fontana de Trevi sin que aparezcan como mínimo 200 turistas. En cambio, tuve la oportunidad de visitar San Juan de Letran, y éramos tres japoneses y yo.  San Juan de Letran era la sede del Papa antes de la existencia del Vaticano. Pero esto no les interesa.
He visitado la Italia del norte muchas veces por razones de trabajo, y soy un enamorado de la gastronomía italiana. Parece mentira cómo esa misma cocina italiana pueda convertirse en algo tan triste y aburrido como en Roma. Además con unos precios muy altos. Se hacía difícil comer por menos de 50 euros, y mal.
Me gustaría volver a Roma. Me lo pasé muy bien.

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