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NO SOMOS NADIE

paradoresCon la integración de España en la OTAN y en la UE, parecía que, por fin, íbamos a integrarnos en la moderna sociedad europea del siglo XXI. Pero no, esto era un sueño que no se ha hecho realidad. España no existe para el resto del mundo, somos un raro País de toros, sol y playa, y nada más.

Si nos dedicamos a leer algunos periódicos punteros de Europa, como pueden ser: Le Monde, Bild, Corriere della Sera o el Neue Zurcher Zettung, comprobaremos que las noticias sobre España son casi nulas, y las pocas que aparecen suelen ir dedicadas a temas deportivos. España no existe en Europa, y en consecuencia, mucho menos en el mundo.

Aunque no nos lo parezca, ya que hemos nacido en él, España es un País distinto a los países del mundo occidental, tiene unos horarios muy raros que nada los justifica, su fiesta nacional consiste en matar toros, tiene varias nacionalidades y distintas lenguas habladas, y es como un crisol de distintas razas y culturas.

La política que practicamos es una mezcla de enaltecimiento de lo propio y agresividad de lo ajeno, y todo ello aderezado con una falta increíble de capacidad intelectual. Se aprueba una reforma del sistema educativo, que luego nadie quiere aplicar, la Policía dejará de colaborar con la Comunidad Navarra porque un partido político abertzale está al frente de la misma. Lo normal entre nuestros políticos es utilizar la estrategia del “y tú más”, a lo que se añaden duras respuestas. Por no hablar de la corrupción que nos convierte en un País bananero.

Un País que hasta hace pocos años celebraba su “día de la raza”, como una fiesta importante dentro de su calendario. Un País en donde todavía subsisten monumentos y callejeros que enaltecen al dictador fascista que murió hace cuarenta años y que dejó miles de muertos una vez terminada la guerra civil.

En economía no estamos siendo capaces de cambiar nuestras estructuras, y la industria continúa siendo la cenicienta. El turismo y la construcción continúan siendo los ejes importantes, y ello a pesar del estallido de la burbuja. La electricidad es de las más caras de Europa. Las inversiones en investigación y desarrollo están centradas únicamente en la industria farmacéutica, para el resto, no existen. En resumen, no hemos sabido aprovechar  la crisis que estamos padeciendo para cambiar estructuras. Nada se ha hecho para derribar los muros con que los gremios y colegios profesionales ahogan a la ciudadanía.

Todos estos aspectos de nuestra vida nacional hacen de España un País distinto, muy querido por todos nosotros, pero olvidado para el resto de europeos. Sólo cuando llegan las vacaciones se acuerdan que aquí tenemos sol y playas para divertirse.

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