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Podemos explota las esencias del programa de IU pero enfría alianzas

Las dos formaciones tienen coincidencias en renta mínima, banca pública y deuda

 

Podemos quiere afianzarse como formación “transversal” y tiene la ambición declarada de disputar la hegemonía del voto no solo en la izquierda. Pero desde su aparición en el panorama político ha recurrido a muchas ideas programáticas que coinciden con las que tradicionalmente ha defendido Izquierda Unida (IU). De su discurso contra el bipartidismo a propuestas como la auditoría de la deuda, pasando por la renta básica o la implantación de una banca pública, el programa hasta ahora definido de Podemos bebe de alguna manera del legado de la coalición de izquierdas.

Algunos de los dirigentes de IU lo han manifestado incluso públicamente. “Desde luego, nos hemos recordado en algunos elementos del programa económico de Podemos”, señaló el actual coordinador general, Cayo Lara, tras conocerse el borrador del documento elaborado por Juan Torres y Vicenç Navarro. Estos mismos economistas escribieron en 2011 con el diputado Alberto Garzón, candidato a las primarias de IU, Hay alternativas, un análisis sobre la crisis económica en España. El vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas, calificó ese plan de “cortito” frente al de su formación, que ve más desarrollado. “Un programa que viene de lejos”, resumió. El diputado Gaspar Llamazares llegó señalar entonces que esa coincidencia alcanzaría un 95%, lo que en su opinión es una buena noticia para futuros entendimientos. Los parecidos llegan hasta el terreno semántico, en el que ambas formaciones emplean fórmulas como “proceso constituyente”. Sus exigencias de regeneración, de reforma radical de la Constitución y su discurso contra el bipartidismo también sitúan a ambas fuerzas en un escenario de similares argumentos. A pesar de esto, 11 meses después del nacimiento de Podemos, esta formación se ha consolidado según todas las encuestas como segunda o tercera opción del tablero, relegando a IU a la cuarta posición.

El partido de Iglesias ha suavizado sus medidas en las últimas semanas

La cuestión es que Podemos, que partió de planteamientos próximos a los de IU, ha ido suavizando progresivamente muchas de sus propuestas porque tiene la aspiración de “ordenar de forma diferente las posiciones” del clásico eje izquierda-derecha, según reconocen fuentes de la dirección, y ocupar el espacio en el que tradicionalmente se ha situado el PSOE. Y Pablo Iglesias, exasesor de IU y admirador de Julio Anguita, histórico secretario general del PCE, afirmó que su proyecto económico podría ser asumido por cualquier socialdemócrata de corazón.

Esta circunstancia ha llevado a cargos de IU como el propio Garzón, amigo del líder de Podemos y partidario de una convergencia con esa formación, a defender con claridad una hoja de ruta de izquierdas. “No ha inventado nada nuevo, ha cogido muchos elementos programáticos que tenían IU y otros partidos, y eso es una buena noticia. Tienen también una estrategia de calculada ambigüedad ideológica, muy medida, que no puedo compartir porque creo que hay que defender los principios por encima de todo”, señaló recientemente a EL PAÍS.

A pesar de los vínculos entre ambas formaciones, el escenario de convergencia parece cada vez más complejo. La cúpula de Podemos quiere centrarse en diseñar un programa viable para las elecciones generales, para las que aún queda un largo camino, y ha decidido que concurrirá con marca propia a los comicios autonómicos de la próxima primavera. La estrategia de no acudir a las municipales con su nombre responde más bien a un criterio de prudencia relacionado con el temor al descontrol territorial, porque las listas vinculadas a Podemos en las principales plazas pretenden impulsar “candidaturas de unidad popular” preferentemente bajo la fórmula jurídica de agrupación de electores. ¿Están totalmente descartadas las alianzas poselectorales? No. Pero de momento ese debate queda apartado de la agenda del nuevo partido.

La formación de Cayo Lara asegura que mantendrá un plan de izquierdas

Garzón cree que la ciudadanía no entendería que IU y Podemos no se unieran y considera una “irresponsabilidad histórica” que Iglesias rechace la confluencia. “Si ellos cambian esta opción sería bueno para la sociedad. Pero si no cambian, nosotros seguimos construyendo nuestra hoja de ruta. La convergencia forma parte del ADN de IU. Siempre vamos a estar dispuestos y, si otras fuerzas no aceptan, la irresponsabilidad histórica recae sobre ellas”.

Los desencuentros entre ambas fuerzas, muchos de cuyos líderes compartieron camino y aspiraciones comunes hasta 2013, comenzó el pasado febrero. Podemos intentó abrir un proceso de diálogo con IU a pesar de las suspicacias de la coalición. El pasado 24 de febrero, Lara, Miguel Reneses y Enrique Santiago por un lado, y, por el otro, Iglesias, Carolina Bescansa y Miguel Urban celebraron una reunión en la que coincidieron “en una voluntad de construcción de un amplio bloque social y político, más allá de llegar a acuerdos exclusivamente en materia electoral”. En cualquier caso, según un comunicado conjunto, quedaba “fuera de discusión” que “ambas fuerzas reman en la misma dirección”. El intento fracasó días después, cuando la dirección de IU aprobó las listas de las elecciones europeas al margen de Podemos.

Por tanto, la intención de remar en la misma dirección se ha plasmado, de momento, solo en coincidencias programáticas y en la colaboración entre ambas fuerzas en la Eurocámara, donde se integran en el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea. Pero, al margen del programa, lo que Podemos reprocha a algunas almas de IU queda reflejado en la ponencia política de la formación: “Una parte de las élites dirigentes de IU, vinculadas generacional y culturalmente al orden de 1978, han tenido en general —y, salvo honrosas excepciones— reacciones tímidas y conservadoras”, razonan Iglesias y los suyos en referencia al 15-M y los movimientos sociales. “Confiaban en estarse moviendo en los parámetros de antes de la crisis orgánica y en recoger de forma paulatina y progresiva los apoyos que iba perdiendo el PSOE, desde su autoubicación a su izquierda”. Una idea que el propio Garzón manifestó la semana pasada desde París con otras palabras: “Si IU hubiera hecho sus deberes históricos… Podemos hoy no existiría”.

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