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Por qué Al Qaeda sobrevivirá y el Estado Islámico no

Cuando Al Qaeda en Irak se desvinculó de la organización central y pasó a denominarse Estado Islámico, muchos analistas consideraron que los días gloriosos de la organización terrorista fundada por Osama ben Laden habían periclitado. Las vertiginosas conquistas territoriales del EI en Irak y Siria en el verano de 2014 podrían haber sido el golpe de gracia para Al Qaeda y supuesto la consagración definitiva de la organización del califaBagdadi como mascarón de proa de la yihad global.

Casi todos daban por muerta a Al Qaeda, pero lo cierto es que la organización liderada por el lugarteniente de Ben Laden, Aymán al Zawahiri, ha sabido aguantar el tremendo empuje del sedicente califatoterrorista y, tras las duras derrotas del EI en Irak y Siria, vuelve a emerger como un referente del terrorismo islamista que Occidente haría muy bien en no pasar por alto.

¿Cómo ha conseguido Al Qaeda sobrevivir?

Precisamente a contestar esta pregunta dedica el Hudson Institute este informe, que pone el acento en tres acontecimientos decisivos: la derrota de Al Qaeda en la guerra de Irak, la Primavera Árabe (2011) y el ascenso fulgurante del EI.

Atrás quedaron los tiempos en los que Abu Musab al Zarqawi, jefe de Al Qaeda en Irak (AQI), animaba a sus fieles a llevar a cabo matanzas con la mayor brutalidad. A pesar de las reconvenciones de los responsables de la organización central, Zarqawi y sus hombres persistieron en su estrategia de imponer el terror de la manera más brutal, lo que acabó por generarles tremendos problemas con las poblaciones locales y condujo a su expulsión de casi todas partes.

No es que Al Zawahiri y los sucesores de Ben Laden estuvieran en desacuerdo con el asesinato masivo de los que consideran infieles, sino que preferían llevar a cabo las ejecuciones con métodos menos salvajes por una mera cuestión de imagen.

En septiembre de 2014, Zawahiri, que había reemplazado a Ben Laden como emir de Al Qaeda, hizo públicas las “Directrices generales para la yihad”, que institucionalizaron las reformas que el grupo había comenzado a implantar a raíz de la derrota de AQI. El documento proporciona un revelador punto de vista en la decisión de Al Qaeda de adoptar una estrategia más restringida (…) Zawahiri instruye a sus subordinados para que eviten la violencia contra las minorías religiosas y las ‘sectas desviadas’ [en referencia a los musulmanes no suníes], salvo que medie provocación, y tomen precauciones contra las conductas que podrían provocar una “revuelta de masas”. De manera similar, Zawahiri aconseja a los afiliados de Al Qaeda que eviten el asesinato de mujeres y niños, dejen los ataques contra mercados y mezquitas que pudieran provocar bajas entre los musulmanes y toleren y colaboren con otros grupos islamistas, incluso con aquellos con los que Al Qaeda tiene profundas diferencias ideológicas. En el supuesto de que los yihadistas violaran esos mandatos o cometieran algún error, Zawahiri les pedía que se disculparan y compensaran a los perjudicados.

El planteamiento puede parecer contraintuitivo, dado que se trata de organizaciones que pugnan por liderar el terrorismo islamista, para el que toda brutalidad es insuficiente. Sin embargo, el tiempo ha dado la razón a los estrategas de Al Qaeda, de manera que, en estos momentos, ésta es vista por las comunidades musulmanas, especialmente en los países en conflicto, como una organización preferible al delirante EI, con su apuesta por el terror indiscriminado.

La Primavera Árabe también podría haber sido otro argumento contundente contra el yihadismo, puesto que fueron las manifestaciones populares las que derrocaron a los regímenes corruptos, en lugar de las acciones terroristas de grupos organizados. No obstante, los estrategas de Al Qaeda volvieron a tener razón al suponer que la derrota de los dictadores crearía importantes espacios de impunidad en amplios territorios, propicios para implantar y extender el dominio del terrorismo islamista. Túnez, Egipto y Libia son tres ejemplos muy claros de que los analistas de Al Zawahiri estaban en lo cierto.

Finalmente, el reto del Estado Islámico ha sido también superado por las huestes de Al Qaeda. Mientras los éxitos fulgurantes y las conquistas territoriales de las hordas del califa Bagdadi se sucedían, parecía que la desaparición del grupo de ben Laden iba a ser mera cuestión de tiempo. Sin embargo, el EI se ha revelado como una organización que difícilmente será capaz de aguantar los malos tiempos y los continuos reveses en el campo de batalla, como viene ocurriendo en los últimos meses.

El resultado inmediato es que…

mientras la comunidad internacional sigue centrada en el EI, Al Qaeda sigue volando por debajo del radar, construyendo sus bases de apoyo en países como Siria y Yemen, estableciendo refugios seguros, desestabilizando a los Estados enemigos y preparándose para el futuro posterior al EI. Al Qaeda también cuenta con el restablecimiento del califato como meta, pero cree que el EI se precipitó al anunciar el retorno del califato cuando los enemigos del yihadismo eran todavía lo suficientemente fuertes como para llevarlo a la ruina.

El Estado Islámico es un huracán que parece haber perdido gran parte de su fuerza, mientras que Al Qaeda sigue perseverando en su estrategia de lluvia fina para permear todo el movimiento yihadista y alzarse de nuevo como la organización hegemónica. Es hora, por tanto, de volver la atención a Al Qaeda, el grupo terrorista que parece llamado a mantenerse en el tiempo aterrorizando a Occidente. Cuanto más se subestime a los sucesores de Ben Laden, más difícil será erradicarlos cuando la pesadilla del califato de Bagdadi haya sido felizmente erradicada.

http://www.libertaddigital.com/opinion/pablo-molina/por-que-al-qaeda-sobrevivira-y-el-estado-islamico-no-79973/

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