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Rajoy sube la presión para lograr el apoyo de Rivera en la investidura

Los populares sitúan a Ciudadanos en cuarta posición y perdiendo votos en favor de Podemos, que disputa al PSOE la segunda plaza

Si esa operación de acorralar a Ciudadanos para conseguir su apoyo externo fallase, por la determinación de Albert Rivera de no decantarsepor ninguna de las formaciones que representan la vieja política, fuentes de la dirección de campaña del PP aseguran que “no descartan que se abra el debate de los pactos y las coaliciones sobre otras opciones”. En un mensaje más propagandístico que real que parece dirigido a dos bandas: por un lado, menoscabar el ligero auge en décimas que se admite del líder socialista Pedro Sánchez tras el bronco debate del cara a cara del lunes; y, por otro, para presionar a Ciudadanos, que estaría perdiendo adeptos en favor de un trasvase nuevo hacia la formación que encabeza Pablo Iglesias.

El PP ha dado este giro sorprendente en su análisis tras el duro debate con Pedro Sánchez, y tras los repetidos pronunciamientos de Riveraen múltiples entrevistas sobre que no permitiría con sus votos la investidura de Rajoy porque entonces ninguno de los defectos de la vieja política cambiaría.

El propio Rajoy dejó en el aire y sin responder una pregunta sobre la viabilidad de la gran coalición del PP y el PSOE este jueves en Barcelona en un foro organizado por La Vanguardia. Le pidió al moderador que le permitiera no responder ese tipo de cuestiones: “Con absoluta franqueza, preferiría hablar de ese asunto a partir del día 21”. Parecía otra de esas típicas salidas del líder del PP para evitar pronunciarse sobre los inminentes pactos poselectorales, que hasta ahora se reservaba solo para eludir anticipar nada sobre Ciudadanos.

‘Psoemos’

Esta misma semana, durante una conversación informal con periodistas en Santander, Rajoy ya avanzó su deseo de lograr un “acuerdo de Gobierno para toda la legislatura” con la finalidad de ofrecer una imagen de estabilidad de España ante los mercados internacionales en un momento complicado en plena salida de la crisis. Este jueves reiteró esa idea ante empresarios y líderes catalanesy precisó un poco más en público: “Me gustaría que después de las elecciones hubiera un Gobierno que tuviera apoyo mayoritario en la Cámara, que presentara un programa donde se fijaran sus reglas de juego para los próximos cuatro años y que todo el mundo cumpliera sus compromisos”.

Ni Rajoy ni su equipo se fían ahora mucho de Sánchez, ni de Iglesias ni tampoco de Rivera. Dan por hecha, si se puede y cuadra, una alianza de Psoemos: PSOE y Podemos. Ese pacto de “izquierdas radical” o de “superrojos”, como los descalifican en privado, fue el que ayer Rajoy señaló en Barcelona como el que menos prefiere ahora para la estabilidad de España. Fuentes próximas a Rajoy en la dirección de campaña del PP auguran que Ciudadanos y algunos de sus cuadros y votantes “no entenderían y se sentirían frustrados si con esos márgenes que les predicen sus encuestas internas no se permite al final por prepotencia o absurdo democrático otro gobierno popular”.

Fuentes de la dirección de campaña del PP rebaten que esta estrategia se pueda considerar un discurso del miedo sino “una hipótesis perfectamente posible que debe visualizar la gente”. Los datos de las encuestas internas del PP consolidan su primera posición de forma “moderadamente optimista, un estancamiento del PSOE, una recuperación de Podemos y la caída de Ciudadanos”. Algunos de esos sondeos vaticinan al partido de Iglesias por delante de Sánchez y con un trasvase inédito hasta ahora de votantes de Ciudadanos hacia Podemos.

Para presionar a Rivera, en la cúpula del PP airean la especulación de que los verdaderos poderes fácticos del PSOE, es decir “la federación andaluza que preside Susana Díaz y Felipe González y sus muchos partidarios”, no consentirían un apoyo de Sánchez a Iglesias ni un gobierno socialista gracias a los escaños de Podemos. Subrayan, además, que “la visión de España de Susana Díaz encaja más” con la suya que la del líder socialista actual, al que ven volátil y poco fiable. Rajoy sí contestó ayer la llamada que le había realizado Díaz para interesarse por su salud tras la agresión de Pontevedra y aún no había podido mantenerse esa charla con Sánchez.

http://politica.elpais.com/politica/2015/12/17/actualidad/1450387010_587180.html

 

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