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Sánchez sale vivo con juego sucio

  • CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO

Consciente de lo que se jugaba, no sólo el resultado del PSOE dentro de cinco días, sino su propio futuro como líder del partido, Pedro Sánchez salió ayer a por todas.

No se conformó con machacar al presidente por los casos de corrupción(Bárcenas protagonizó alguno de los momentos más tensos del ‘cara a cara’), sino que cuestionó el mayor activo del gobierno, la recuperación económica e incluso el gran activo que siempre ha esgrimido Rajoy: haber evitado el rescate. Aunque en ese terreno Rajoy tenía las de ganar, Sánchez consiguió nivelar la discusión, arrebatando al presidente un triunfo que en Moncloa se daba por seguro. Hasta fue más efectivo a la hora de mostrar los datos al público.

El líder del PSOE se fue creciendo a medida que iba transcurriendo la noche, bien es cierto que utilizando una táctica demasiado agresiva, pero que consiguió su objetivo: sacar a Rajoy de sus casillas.

Eran dos estilos totalmente distintos frente a frente. El presidente creía que Sánchez llegaba muy tocado al día decisivo de la campaña y, por tanto, diseñó una estrategia poco agresiva. Centró su discurso en hablar del futuro, poniendo a los ciudadanos ante la tesitura de que fuera del PP no hay salvación… económica, se entiende. Pero ese planteamiento no le dio los resultados esperados. Sánchez le retrotraía constantemente a los recortes, a los sacrificios asumidos por los menos favorecidos. En algunos momentos dio la impresión de que hablaban de países diferentes.

En mi opinión, Sánchez supo aprovechar las debilidades de Rajoy y logró ser más convincente en momentos clave del debate.

El momento más crítico fue cuando Sánchez calificó a Rajoy de no ser “un político decente” y le recriminó que no hubiera dimitido hace dos años. Rajoy estuvo a punto de estallar de ira y le acusó de ser una persona “ruin, mezquina y miserable”. Nunca se había vivido una situación así en un debate político en televisión. Desde luego, no fue un buen ejemplo para nadie.

¿Le servirá a Sánchez esta victoria con malas artes para ganar las elecciones? Es difícil de saber. Sobre todo, porque dependerá en gran medida de cómo valoren los grandes medios lo sucedido anoche. Lo que sí está claro es que el líder socialista no ha salido perjudicado y también que la ventaja obtenida le será muy útil para afrontar lo que queda de campaña.

Los dirigentes socialistas, un tanto deprimidos por las encuestas, tienen ahora algo a lo que agarrarse (la derrota de Rajoy) para transmitir a sus votantes que la victoria el 20-D es todavía posible.

Para Rajoy, sin embargo, los excesos de Sánchez pueden haberle cosechado algunas simpatías. En el PP estaban seguros de la victoria el 20-D, pasara lo que pasara anoche. Tal vez no esperaban que el presidente tuviera tan pocos recursos para responder a las acometidas del secretario general del PSOE.

Rajoy no logró salvar los muebles, cometió graves errores, y su intervención careció de la fuerza y de la convicción necesaria como para atraer a los indecisos que aún dudan si votar a Rivera o a él.

Aunque a Rajoy le gusta ganar (se trate de política o del futbolín) ayer no puso demasiado entusiasmo en lograr la victoria. Algunos dirán que la razón de su indolencia tiene que ver con un ataque sin piedad que tal vez no esperaba. Otros, sencillamente, la achacarán a que tal vez, íntimamente, el presidente se da ya por amortizado.

http://www.elmundo.es/opinion/2015/12/15/566f4eac268e3e71328b45b0.html

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