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Si EEUU interviene militarmente no frenará la yihad, la hará más peligrosa

Los ataques terroristas en París no solamente fueron salvajes y alarmantes, sino que también llevaron a muchos a preguntarse qué podemos hacer para prevenir este tipo de terrorismo en el futuro. Hay un hombre que tiene una respuesta concreta. “¿Ese ataque que vieron en París? Verán otro ataque parecido en Estados Unidos”, dijo el senador John McCain al diario New York Times.

Para que esto no suceda, explicó el senador, se requiere una estrategia militar estadounidense más agresiva en todo Oriente Medio, con tropas de infantería y una zona de exclusión aérea en Siria, así como una mayor cantidad de tropas en Irak y Afganistán.

Esta teoría fue en ocasiones descrita durante la guerra en Irak, de la siguiente manera: “Luchamos contra ellos allí para no tener que pelear con ellos aquí en casa”. Fue erróneo entonces y ahora también lo es.

Políticos y comentaristas han hecho notar que varios yihadistas tienen conexiones en los territorios más calientes de Oriente Medio, en lugares tales como Yemen y Siria. Allí el orden ha colapsado, el enfrentamiento civil se ha desatado y los grupos terroristas islámicos han asaltado lo que hace poco eran refugios seguros. Y la idea de que, si Washington se hubiese involucrado más, hoy estaríamos más seguros se ha convertido casi en un lugar común.

La gran mayoría de los terroristas actuaron en respuesta a la intervención estadounidense en el Oriente Medio, más que por motivos religiosos o ideológicos

Pero ¿qué dicen los propios yihadistas? La CNN informa que en una declaración judicial en el año 2007, Cherif Kouachi, uno de los terroristas de París, reveló el origen de su radicalización. “Estaba preparado para ir y morir en la batalla…Tuve esta idea cuando observé las injusticias que se mostraban en televisión acerca de lo que estaba sucediendo allí (en Irak). Me refiero a la tortura que los estadounidenses cometen contra los iraquíes”. Así que fue una intervención estadounidense en Oriente Medio lo que le llevó a convertirse en yihadista. Sin embargo, aparentemente, una nueva intervención hubiese tenido, de alguna manera, el efecto opuesto.

Los expertos Robert Pape y James Feldman han analizado cada uno de los más de 2.100 casos documentados de atentados suicidas desde 1980 hasta el 2009 y han concluido que la gran mayoría de los responsables actuaron en respuesta a la intervención estadounidense en el Oriente Medio, más que debido a una motivación religiosa o ideológica. En su libro Cutting the Fuse, los autores señalan que los ataques más grandes en naciones occidentales después del 11 de septiembre, de los trenes de Madrid y Londres fueron “específicamente inspirados por la invasión en Irak”.

En un informe bien documentado del Centro Brookings, que versa sobre combatientes extranjeros en Siria e Irak, Daniel Byman y Jeremy Shapiroexaminan todas las razones conocidas para que estos yihadistas cometan atentados. Algunos lo hacen por sentido de la aventura, otros por radicalismo religioso, pero luchar contra una intervención (occidental) extranjera se encuentra generalmente en lo más alto de la lista. Señalan que la excepción es Siria, donde el atractivo parece ser más sectario y donde la facilidad de viajar hacia y desde el país podría ayudar a explicar los grandes números de combatientes extranjeros.

Sin embargo, si los Estados Unidos se involucrasen de una manera más decisiva en Siria, indudablemente provocarían y atraerían a un mayor número de combatientes extranjeros, los cuales sentirían que podrían ir a pelear contra la gran superpotencia y no solamente contra el régimen deBashar al-Assad. Esta es la causa por la cual el Estado Islámico ataca a los Estados Unidos. Desea la atención global que proviene de luchar contra “el gran Satán”.

Adicionalmente, no se puede ignorar la embarazosa realidad de que, si la meta es intervenir en Siria para destruir las fuerzas yihadistas, esto posiciona a los Estados Unidos directamente en el mismo campo que Assad. Sería bueno si una intervención estadounidense pudiese localizar a los sirios moderados, asegurar que derroten a islamistas radicales (más fuertes), luego vencer al ejército de Assad (más poderoso) y después estabilizar y gobernar Siria. Pero es más probable que no lo consiguiesen y que acabasen ayudando a Assad y echando más gasolina a un incendio ya descontrolado.

Se dice que, cuando los EEUU intervienen, están provocando a los terroristas; cuando no lo hacen, se dice que se muestran la debilidad de Washington

Repasemos la historia. Se dice que la no intervención estadounidense en Bosnia a comienzos de los 90 engendró el radicalismo islámico, tal como lo hicieron las intervenciones en Irak y Afganistán a principios del 2000, la asociación con el ejército de Pakistán, los ataques aéreos en Pakistán y Yemen, la intervención en Afganistán y también el retiro de las tropas de ese país.

Se dice que, cuando los EEUU intervienen, están provocando a los terroristas; cuando no lo hacen, se dice que está mostrando la debilidad de Washington.Sin importar el comportamiento de EEUU a lo largo de las dos últimas décadas, el radicalismo islamista ha aumentado, a menudo dirigido contra los propios EEUU y sus aliados occidentales. Y siempre se encuentra a unos cuantos jóvenes alienados que actúan en nombre de su perversa ideología.

Sostener que la única manera de frenar el terrorismo en casa es que los Estados Unidos intervengan militarmente y estabilicen los diversos países de Oriente Medio equivale a destinar a Washington a una misión inútil durante décadas. El experto Andrew Bacevich ha destacado que Washington ha intervenido en 13 países del mundo musulmán desde 1980. ¿Cambiaría algo una más?

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