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Tres semanas con el Apple Watch, un ‘gadget’ inmaduro que sólo convencerá a los fieles

Ponemos a prueba el último producto de Apple para encontrar sus pros y sus contras, y la conclusión es que se trata de un ‘hardware’ brillante al que le falta un ‘software’ a la altura
Foto: Tres semanas con el Apple Watch, un 'gadget' inmaduro que sólo convencerá a los fieles
Un nuevo producto de Apple (casi) siempre es recibido con mucha atención, pero si ese producto es el primero de una nueva gama, el debate que genera se multiplica. Las reacciones que hubo tras la presentación del Watch me recordaron al homenaje que Los Simpson hicieron a los Gremlins en la escena de Homer y el yogurlado de la tienda de aquel siniestro anciano:

–El Apple Watch no podrá hacer casi nada sin estar conectado al iPhone.

–¡Eso es malo!

–Por otro lado, es muy liviano y pequeño en comparación con otros relojes inteligentes.

–¡Eso es bueno!

–Aunque el modelo básico costará unos 400 dólares…

–¡Eso es malo!

No obstante, tiene una pantalla Retina que se ve increíble.

–¡Eso es bueno!

–Habrá que cargar el Apple Watch todas las noches.

– …

– …eso es malo.

Hoy llevo tres semanas con él. Esta es la vida con el Apple Watch.

 

–Por otro lado, es muy liviano y pequeño en comparación con otros relojes inteligentes.

–¡Eso es bueno!

Ese es un comentario que he escuchado bastante estos días entre quienes me veían con él y, ejem, no están muy interesados en la tecnología. Es bastante más pequeño de lo que parece en las fotos. El Sport, al estar hecho de aluminio, es aún más ligero. Es bonito, es discreto (sobre todo si no se acompaña con correas llamativas), cumple el mejor precepto de la tecnología invisible: por momentos, olvidas que está ahí. Sólo tienes en mente que en tu muñeca hay un reloj, nada más.

Hablemos de tamaños: cualquiera de los tres modelos tiene dos tamaños, 38 y 42 mm. El Watch es, seguramente, más pequeño de lo que esperas. Así que el de 38 mm tiene realmente pequeñas dimensiones, y el de 42 mm no es en absoluto grande (tengo la muñeca bastante pequeña y el de 42 me encaja perfectamente).

Y ya que hablamos de relojes… ¿este es resistente al agua? Según Apple, puedes “lavarte las manos o caminar bajo la lluvia” sin preocuparte. Yo, que entré en modo “Teo va a destruir su capricho” me tiré a la piscina con él (literalmente) y no ocurrió nada. Según varias pruebas que podemos ver en YouTube, el Watch resiste bastante más de lo que dice Apple. Pero no recomiendo comprobarlo: no cuesta nada quitarse el reloj antes de entrar en la piscina y a medio plazo la probabilidad de la catástrofe aumentaría.

Los tres fantásticos del Apple Watch

Sobre el Watch se puede tener cualquier opinión. Pero hay tres factores que hace falta resaltar en cualquier análisis.

Un nuevo producto de Apple (casi) siempre es recibido con mucha atención, pero si ese producto es el primero de una nueva gama, el debate que genera se multiplica. Las reacciones que hubo tras la presentación del Watch me recordaron al homenaje que Los Simpson hicieron a los Gremlins en la escena de Homer y el yogurlado de la tienda de aquel siniestro ancia

 

Hoy llevo tres semanas con él. Esta es la vida con el Apple Watch.

”¡Creía que era un reloj!”

Ese es un comentario que he escuchado bastante estos días entre quienes me veían con él y, ejem, no están muy interesados en la tecnología. Es bastante más pequeño de lo que parece en las fotos. El Sport, al estar hecho de aluminio, es aún más ligero. Es bonito, es discreto (sobre todo si no se acompaña con correas llamativas), cumple el mejor precepto de la tecnología invisible: por momentos, olvidas que está ahí. Sólo tienes en mente que en tu muñeca hay un reloj, nada más.

Hablemos de tamaños: cualquiera de los tres modelos tiene dos tamaños, 38 y 42 mm. El Watch es, seguramente, más pequeño de lo que esperas. Así que el de 38 mm tiene realmente pequeñas dimensiones, y el de 42 mm no es en absoluto grande (tengo la muñeca bastante pequeña y el de 42 me encaja perfectamente).

Y ya que hablamos de relojes… ¿este es resistente al agua? Según Apple, puedes “lavarte las manos o caminar bajo la lluvia” sin preocuparte. Yo, que entré en modo “Teo va a destruir su capricho” me tiré a la piscina con él (literalmente) y no ocurrió nada. Según varias pruebas que podemos ver en YouTube, el Watch resiste bastante más de lo que dice Apple. Pero no recomiendo comprobarlo: no cuesta nada quitarse el reloj antes de entrar en la piscina y a medio plazo la probabilidad de la catástrofe aumentaría.

Los tres fantásticos del Apple Watch

Sobre el Watch se puede tener cualquier opinión. Pero hay tres factores que hace falta resaltar en cualquier análisis.

– La corona. Un reloj tiene, por definición, una pantalla pequeña. Mucho más pequeña que la de un smartphone. Así que no es buena idea taparla constantemente. Hacer scroll implica no ver apenas la pantalla ya que se tiene el dedo puesto encima. Apple solucionó esto con una corona propia de relojes tradicionales, pero digital, que permite hacer scroll mientras seguimos viendo toda la pantalla, y además permite ganar un segundo botón. Además, la corona es muy, muy sensible. Como yo.

Punto importante: si con el paso del tiempo notas que la corona deja de ser tan sensible (como yo) y funciona peor, simplemente límpiala con un chorro de agua tibia como aconsejan en la web de Apple. Si haces ejercicio con él, el sudor acabará ralentizándola.

–Force Touch. Como en una pantalla pequeña no hay margen para meter varios botones en la interfaz, Apple ha incluido la tecnología Force Touch, que puede diferenciar entre una pulsación normal de la pantalla, y otra con más fuerza. Un toque vs. una presión. Esa presión, que no toque, funciona como un click derecho, por decirlo así: abre otra opción distinta a la del toque. Lo cual es una buena muestra de ingenio de cara a economizar el espacio de pantalla.

-Taptic Engine. El Apple Watch no vibra. O sí, pero a su manera. No como crees, en cualquier caso. No pienses en una vibración como la del móvil, sino en una especie de toque. Como si alguien pulsase ligeramente tu muñeca con su dedo. Es más discreto y silencioso.

Un nuevo producto de Apple (casi) siempre es recibido con mucha atención, pero si ese producto es el primero de una nueva gama, el debate que genera se multiplica. Las reacciones que hubo tras la presentación del Watch me recordaron al homenaje que Los Simpson hicieron a los Gremlins en la escena de Homer y el yogurlado de la tienda de aquel siniestro anciano:

Ese es un comentario que he escuchado bastante estos días entre quienes me veían con él y, ejem, no están muy interesados en la tecnología. Es bastante más pequeño de lo que parece en las fotos. El Sport, al estar hecho de aluminio, es aún más ligero. Es bonito, es discreto (sobre todo si no se acompaña con correas llamativas), cumple el mejor precepto de la tecnología invisible: por momentos, olvidas que está ahí. Sólo tienes en mente que en tu muñeca hay un reloj, nada más.

Hablemos de tamaños: cualquiera de los tres modelos tiene dos tamaños, 38 y 42 mm. El Watch es, seguramente, más pequeño de lo que esperas. Así que el de 38 mm tiene realmente pequeñas dimensiones, y el de 42 mm no es en absoluto grande (tengo la muñeca bastante pequeña y el de 42 me encaja perfectamente).

Y ya que hablamos de relojes… ¿este es resistente al agua? Según Apple, puedes “lavarte las manos o caminar bajo la lluvia” sin preocuparte. Yo, que entré en modo “Teo va a destruir su capricho” me tiré a la piscina con él (literalmente) y no ocurrió nada. Según varias pruebas que podemos ver en YouTube, el Watch resiste bastante más de lo que dice Apple. Pero no recomiendo comprobarlo: no cuesta nada quitarse el reloj antes de entrar en la piscina y a medio plazo la probabilidad de la catástrofe aumentaría.

Los tres fantásticos del Apple Watch

Sobre el Watch se puede tener cualquier opinión. Pero hay tres factores que hace falta resaltar en cualquier análisis.

– La corona. Un reloj tiene, por definición, una pantalla pequeña. Mucho más pequeña que la de un smartphone. Así que no es buena idea taparla constantemente. Hacer scroll implica no ver apenas la pantalla ya que se tiene el dedo puesto encima. Apple solucionó esto con una corona propia de relojes tradicionales, pero digital, que permite hacer scroll mientras seguimos viendo toda la pantalla, y además permite ganar un segundo botón. Además, la corona es muy, muy sensible. Como yo.

Punto importante: si con el paso del tiempo notas que la corona deja de ser tan sensible (como yo) y funciona peor, simplemente límpiala con un chorro de agua tibia como aconsejan en la web de Apple. Si haces ejercicio con él, el sudor acabará ralentizándola.

–Force Touch. Como en una pantalla pequeña no hay margen para meter varios botones en la interfaz, Apple ha incluido la tecnología Force Touch, que puede diferenciar entre una pulsación normal de la pantalla, y otra con más fuerza. Un toque vs. una presión. Esa presión, que no toque, funciona como un clickderecho, por decirlo así: abre otra opción distinta a la del toque. Lo cual es una buena muestra de ingenio de cara a economizar el espacio de pantalla.

-Taptic Engine. El Apple Watch no vibra. O sí, pero a su manera. No como crees, en cualquier caso. No pienses en una vibración como la del móvil, sino en una especie de toque. Como si alguien pulsase ligeramente tu muñeca con su dedo. Es más discreto y silencioso.

”No me haga correr, estoy lleno de chocolate”

Eso le diría el bueno de Üter al Watch, ya que se preocupa por tu actividad física. Quiere que te muevas, te lo recuerda de vez en cuando y mide de tres formas tu nivel de actividad diario: el número de horas en las que has estado de pie, al menos por unos minutos; las calorías quemadas con tu movimiento, y los minutos de entrenamiento. Lo malo es que el reloj interpreta como “entrenamiento” una caminata rápida cotidiana, la subida y bajada de escaleras, etc. Actividades que no deberían estar más allá de la quema de calorías habitual y que desvirtúan la aplicación.

Estas tres métricas las representa en unos anillos concéntricos que te dejan hacerte una idea rápida de cómo estás hoy, de qué tal lo hiciste ayer y de si te mueves menos que una tortuga con muletas. Si te preocupa moverte más y no perder la forma, es una buena forma de tenerlo siempre presente.

obre el deporte, sí es posible utilizar el Watch sin el iPhone y que monitorice actividad y carreras. De hecho, da a elegir entre varias formas: carrera, carrera en cinta, bici, bici estática, caminata, elíptica, remo, etc. Y además es posible guardar en él hasta 4 GB de música. Siempre con auriculares Bluetooth, que para los que planeen hacer deporte con él puesto será una compra casi obligatoria.

¿Por qué demonios funcionan tan mal tantas aplicaciones? 

Las apps nativas del Watch funcionan perfectamente. Quizás algo lentas, pero en general bien. Las apps de terceros son bastante peores y en muchos casos inusables. ¿Por qué?

Bueno, la lógica de Apple para su reloj fue hacer que todo se procesara en el iPhone, el cual enviaría los datos al Watch vía Bluetooth con el propósito de mejorar la autonomía. Esto ha propiciado que las aplicaciones de terceros sean realmente malas en su funcionamiento, y sólo se salvan unas pocas excepciones.

Las apps del Watch no pueden permitirse ser lentas porque en un reloj lo primero que se economiza es el tiempo. Todo ha de ser instantáneo, todo ha de resolverse en muy poco tiempo, no hay margen como en un teléfono. Como ejemplo, Wunderlist. Una app “sencilla” que tarda varios segundos en cargar y se carga, valga la redundancia, el espíritu del Watch.

http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2015-07-16/tres-semanas-con-el-apple-watch-un-gadget-inmaduro-que-solo-convencera-a-los-fieles_927694/

 

 

 

 

 

 

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