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UN CRIMEN ABSURDO

 

32954_2_Maria_de_Rosario_EndrinalEl 16 de diciembre de 2005, en un cajero automático de la calle Guillem de Tell, una mujer indigente que dormía en este habitáculo sufrió graves quemaduras cuando fue alcanzada por el líquido disolvente que llevaban tres jóvenes que entraron donde estaba, falleciendo poco después.

La agresión y muerte de María del Rosario, fue un hecho ilógico, absurdo e irracional, que culminó con el homicidio de una persona inocente e indefensa. Hay tres culpables, se llaman Oriol, Ricard (ambos de 18 años) y un menor de 16 años.
Veamos los antecedentes de este horrible crimen:
  • María del Rosario Endrinal Petite,  de 51 años, murió abrasada viva en el interior de un cajero automático, pero antes llevó una vida de distinción como secretaria de lujo para directivos de alta empresa. Se casó joven y tuvo una hija. Para entonces vivía en un lujoso piso. Fue en estos años dorados que empezó a deslizarse por el mundo de las drogas. La primera victima fue su propio matrimonio, y por decisión judicial también perdió a su hija. Inició distintos tratamientos de desintoxicación, pero se fugaba, terminando con vivir en la calle
De ella dijo su hija Xantal que “el lugar donde íbamos era lo de  menos, lo importante es que íbamos juntas”. Definía a su madre  diciendo: “¡Madre, eres un canto a la vida!”
  • Ricard Pinilla, de 18 años, líder del terceto, .inició sus andanzas contra los indigentes en Zaragoza, golpeando a algunos. En Barcelona, junto con su amigo Oriol Plana atacaron a un mendigo que dormía en un banco de la Diagonal. En otra ocasión fue una mendiga que estaba en los bancos del metro, y a la que pegaron. Sus amigos dicen de él que, junto con su grupo acostumbran a ir por la Diagonal , Plaza Molina y otros lugares a dar palizas a vagabundos, y en algunas ocasiones a gente de color.
Los dos culpables, mayores de edad, fueron condenados a 17 años de cárcel.
Si intentamos hacer un poco de análisis sobre estos hechos, encontraremos una primera explicación al atribuir a esa violencia el calificativo de “violencia gratuita”, es decir, una violencia sin sentido que solo se justificaría por el placer que provoca a sus actores. Una violencia que desborda las explicaciones relativas a la influencia de las bandas o a la tentación delictiva. La película de Kubrick “La naranja mecánica” fue pionera en mostrar esa violencia excesiva y malvada, sin objeto.
Es una violencia que resulta especialmente insoportable porque pone de manifiesto la existencia de una fuerza destructiva más allá de toda razón o interés confesable.
……¿Y nosotros?, me refiero a los plus 50, porque algo tenemos de responsabilidad sobre esta adolescencia destructiva, nosotros los pusimos en este mundo, nosotros los educamos y nosotros hemos fracasado. Los padres de Ricard y de Oriol son tan culpables como sus hijos. Y nosotros, que por algo formamos parte de esta sociedad, también tenemos algo por responder.

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