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Un jubilado francés saca a la luz 217 obras inéditas de Picasso

Los herederos del pintor ponen en duda la versión de una donación y acuden a la justicia. El exempleado del artista tenía cuadros, dibujos y cuadernos valorados en unos 60 millones de

Martes, 30 de noviembre del 2010 – ELIANNE ROS / París
la escena es totalmente surrealista. Un electricista jubilado se presentó el pasado 9 de septiembre en el céntrico despacho parisino de Claude Picasso, hijo y administrador de la herencia del pintor. El hombre llevaba una maleta, de la que extrajo parte de las 217 obras que le habría donado el artista malagueño en los últimos años de su vida. El misterioso visitante, Pierre Le Guennec, de 71 años, quería certificados de autenticidad. Claude Picasso no daba crédito a sus ojos. Tenía ante sí cuadros, dibujos y esbozos, sin duda realizados por su padre en el primer tercio del siglo XX -el más prolífico y creativo del pintor- , desconocidos hasta ahora y valorados en un mínimo de 60 millones de euros, según publicó ayer el diario Libération.  
 

 

 

 
¿Por qué las obras han permanecido ocultas durante 40 años y salen ahora a la luz? Esta es la primera pregunta que intentaron responder los asesores legales de los herederos de Picasso ante la aparición del electricista. La respuesta lleva a sospechar que los lienzos no fueron regalos de Picasso o de la última mujer de este, Jaqueline -fallecida en 1986-, como pretende Le Guenec. Aunque, de haber sido sustraídos, como se sospecha, el delito habría prescrito.

RESIDENCIAS EN LA COSTA AZUL / «No tiene sentido que Picasso regalara tal cantidad de obras. El espectacular sistema de presentación evidencia que lo mínimo que podemos hacer es esperar que la policía aclare el asunto», declaró Jean Jacques Neuer, abogado de los seis herederos del pintor, que el 23 de septiembre presentaron una denuncia por «recelo». Consideran inverosímil la versión del electricista, que realizó trabajos en las últimas residencias del pintor en la Costa Azul, dado el apego y la importancia que otorgaba Picasso -conservaba hasta su primera pintura- a su arte. Sospechan, pues, que se trata de un robo cometido en la residencia La California, en Cannes, donde el pintor guardaba cajas con todo su trabajo ordenado por orden cronológico. OBRAS DE 1900 A 1932 / A la espera del resultado de la investigación -tras ser detenido, Le Guenac se declaró inocente-, la justicia decidió poner a buen recaudo el patrimonio artístico que el electricista tenía en su casa de Mouans-Sartoux (sur de Francia). Claude Picasso no salió de su asombro al descubrir el tesoro que el jubilado y su esposa guardaron celosamente durante cuatro decenios.El conjunto de las obras data del período que va de 1900 a 1932, los años en que Picasso pasó de ser un desconocido recién llegado de Barcelona a convertirse en una celebridad. Ninguna figuraba en registro alguno. Y, sin embargo, eran auténticas. Según los expertos, es imposible falsificar con tal exactitud todas las técnicas del genio malagueño. La numeración de las piezas tampoco ofrece dudas. Destacan nueve colajes cubistas, valorados en unos 40 millones de euros, unas piezas raras y frágiles, puesto que parte de ellas se perdieron en mudanzas y la inundación de su taller en Montrouge. También hay una acuarela del periodo azul, estudios realizados sobre tela en 1920, una treintena de litografías y más de 200 dibujos. Entre ellos, un retrato de su primera esposa, Olga; una caricatura de André Salmon, un crítico que le acompañó en sus primeros años en Montmartre; una quincena de estudios de las Tres Gracias; un combate de perros, una crucifixión y paisajes. Su aparición ha dejado perplejo al mundo del arte. «Lo primero que he pensado es que en Francia debía de ser el día de los inocentes», dijo ayer Pepe Serra, director del Museo Picasso de Barcelona.

 

¿Por qué las obras han permanecido ocultas durante 40 años y salen ahora a la luz? Esta es la primera pregunta que intentaron responder los asesores legales de los herederos de Picasso ante la aparición del electricista. La respuesta lleva a sospechar que los lienzos no fueron regalos de Picasso o de la última mujer de este, Jaqueline -fallecida en 1986-, como pretende Le Guenec. Aunque, de haber sido sustraídos, como se sospecha, el delito habría prescrito.

RESIDENCIAS EN LA COSTA AZUL / «No tiene sentido que Picasso regalara tal cantidad de obras. El espectacular sistema de presentación evidencia que lo mínimo que podemos hacer es esperar que la policía aclare el asunto», declaró Jean Jacques Neuer, abogado de los seis herederos del pintor, que el 23 de septiembre presentaron una denuncia por «recelo». Consideran inverosímil la versión del electricista, que realizó trabajos en las últimas residencias del pintor en la Costa Azul, dado el apego y la importancia que otorgaba Picasso -conservaba hasta su primera pintura- a su arte. Sospechan, pues, que se trata de un robo cometido en la residencia La California, en Cannes, donde el pintor guardaba cajas con todo su trabajo ordenado por orden cronológico. OBRAS DE 1900 A 1932 / A la espera del resultado de la investigación -tras ser detenido, Le Guenac se declaró inocente-, la justicia decidió poner a buen recaudo el patrimonio artístico que el electricista tenía en su casa de Mouans-Sartoux (sur de Francia). Claude Picasso no salió de su asombro al descubrir el tesoro que el jubilado y su esposa guardaron celosamente durante cuatro decenios.El conjunto de las obras data del período que va de 1900 a 1932, los años en que Picasso pasó de ser un desconocido recién llegado de Barcelona a convertirse en una celebridad. Ninguna figuraba en registro alguno. Y, sin embargo, eran auténticas. Según los expertos, es imposible falsificar con tal exactitud todas las técnicas del genio malagueño. La numeración de las piezas tampoco ofrece dudas. Destacan nueve colajes cubistas, valorados en unos 40 millones de euros, unas piezas raras y frágiles, puesto que parte de ellas se perdieron en mudanzas y la inundación de su taller en Montrouge. También hay una acuarela del periodo azul, estudios realizados sobre tela en 1920, una treintena de litografías y más de 200 dibujos. Entre ellos, un retrato de su primera esposa, Olga; una caricatura de André Salmon, un crítico que le acompañó en sus primeros años en Montmartre; una quincena de estudios de las Tres Gracias; un combate de perros, una crucifixión y paisajes. Su aparición ha dejado perplejo al mundo del arte. «Lo primero que he pensado es que en Francia debía de ser el día de los inocentes», dijo ayer Pepe Serra, director del Museo Picasso de Barcelona.

 

 

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