Hosting por dinahosting.

UN NEGOCIO CON DOS CABEZAS

559479_284178448339325_1343479785_nSiempre he creído que para iniciar o llevar un negocio, o una empresa de tamaño mediano, hace falta una cabeza que sea el protagonista de la aventura, la que desarrolle sus ideas y la que busque colaboradores que estén de acuerdo con sus mismas ideas. Pero una, sólo una.
El ejemplo que conozco más brillante es el del Sr. Danilo Fossati. Un italiano que heredó de su padre en 1948 un pequeño matadero, y que él convirtió en la mayor empresa de alimentación italiana, gracias especialmente al “doppio brodo de carne” (aquí llamado Doble Caldo Starlux). El, lo era todo en la empresa, desde supervisar la carga de los camiones hasta decidir una importante inversión publicitaria en un nuevo producto. Su empresa era una de las más rentables, y su fama personal iba más allá del mundo empresarial.
En junio de 1968 me encontraba yo visitando alguna fábrica del Grupo en Milán, cuando nos enteramos que había sido descubierto el cadáver de Aldo Moro (Presidente de la Democracia Cristiana). Fueron momentos muy delicados, en los que todo el País cerró puertas y la gente asustada se fueron a sus casas. Sin cenar, pues los restaurantes también cerraron. Delante de las fábricas del Sr. Fossati vi personalmente cómo los obreros proclamaban que el Sr. Fossati fuera su nuevo Primer Ministro. Tal era la fama de este hombre, que en los momentos más difíciles le veían capaz de remontar cualquier situación.
Si el Sr. Fossati es el ejemplo de lo que yo siempre he creído. Un negocio, una cabeza. Tengo otro que podría ser la excepción y que me gustaría resaltar.
Me refiero a dos hombres jóvenes, el Sr. Menal y el Sr. Martí, que en 1947 se hicieron socios para crear una nueva empresa, editorial, C.E.A.C.. De la nada, y gracias a una feliz idea y a su esfuerzo personal, crearon una empresa con beneficios y con más de cincuenta trabajadores.
El verdadero mérito de estos dos socios fue muy especialmente: su honestidad, su mutua devoción y su gran respeto. Cualidades que no suelen anidar en el mundo empresarial, donde la ambición personal y la envidia son de uso corriente.
El Sr. Menal aportaba en esta sociedad la responsabilidad con los autores y la financiera. Hombre de mente clara y fría, muy dedicado a su trabajo incluyendo los fines de semana. Llegó a ser el Presidente del Gremio de Editores de Barcelona. El Sr. Martí llevaba la responsabilidad comercial, hombre emotivo de sangre caliente, y que aportaba nuevas ideas de nuevos proyectos que, luego, el Sr. Menal desarrollaba.
La unión y la conjunción de estos dos hombres, triunfaron plenamente durante más de cincuenta años. Hasta que en 2002, y con la empresa en manos ya de sus hijos, fueron comprados por la Editorial Planeta.

Deja un comentario

CAPTCHA Image
Play CAPTCHA Audio
Reload Image

Traductor
Secciones
Ficheros mensuales

Social Widgets powered by AB-WebLog.com.

Translate »